Varias veces y en diversos círculos he comentado que el actual gobierno mantenga contratados los servicios de un experto extranjero en publicidad política; otros opinan que se trata de un conocedor del mercadeo político y los más allegados al círculo presidencial insisten en decir que más es una persona con mucha experiencia en campañas electorales y no en ciencias o técnicas para gobernar eficazmente.
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Para ser sincero, si es que existe, es poco relevante la preparación o conocimientos que tenga, por cuanto después de apreciar durante año y medio el comportamiento del actual gobierno, ha logrado que cada vez sea más grande el número de ciudadanos que pudieron llegar a la conclusión de su tremendo fracaso por satisfacer las aspiraciones populares, pero sí capaz de utilizar la manipulación para ocultar la realidad.
Estoy convencido que no hay un solo guatemalteco con dos dedos de frente que a estas alturas crea en lo que el Presidente dice los martes por televisión y radio, ni en las declaraciones de su Vicepresidenta, aunque sigan existiendo quienes, atendiendo sus intereses personales, se les acerquen para sobarles la chaqueta exaltando sus dotes personales y características de simpatía. Lo que me hace pensar que está lejano el día en que puedan percatarse de la constante pérdida de adeptos, pues ni siquiera han podido convencer al más humilde campesino que baja al pueblo cada vez que se corre la bola de la llegada de cualquier político, cualquiera sea su divisa, no digamos a su masiva concurrencia cuando pagándoles el pasaje vienen a la capital.
Si son ciertas las definiciones de manipulación que me contaron, este significa presentar lo falso como verdadero, lo negativo como positivo, lo degradante como beneficioso. Es por ello que a cada rato oímos que no van a licitar compras de productos o servicios por varios millones de quetzales porque es más rápido y barato hacer una compra “por excepción”; como que beneficia más al pueblo comprar uniformes, vehículos, armas, cámaras y equipo electrónico para la Policía directamente con los proveedores, que analizar a fondo las diversas ofertas que reciban y que, haciendo arreglos privados con los interesados es posible lograr más y mejores inversiones extranjeras para lograr la urgente creación de empleo que tanto necesitamos.
Es así como la población después de ver las ejecutorias del gobierno durante diez y ocho meses, no tiene duda que don Otto y doña Roxana buscaron y lograron llegar a la Presidencia con la única apetencia de alcanzar el poder político y satisfacer sus intereses, pero sin que a la fecha el bien común y nuestra sociedad haya logrado algún beneficio. Como secuela, el tan repetitivo y costoso “pan y circo” lleva rato que dejó de ser el anzuelo adecuado para atraer apoyo a su favor, influyendo más todavía el cansancio, por seguir viendo lo mismo de sus antecesores quienes también fracasaron en su misión.