Las autoridades monetarias se encuentran a la expectativa por la variabilidad de los índices internacionales de desaceleración económica, en tanto han decidido no modificar la tasa de interés líder durante esta semana.
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Debido al incremento reportado en la tasa de inflación (costo de la vida) durante el año pasado, en repetidas ocasiones la Junta Monetaria (JM) se vio obligada a aumentar la tasa de interés nacional con el objetivo de recoger el exceso de liquidez de la moneda nacional para detener el encarecimiento de los bienes y productos de consumo nacional.
Este año, las tendencias internacionales obligan a la JM a pensar dos veces cada paso que dan, puesto que el incrementar la tasa -que se sitúa en 6,50%- representaría un factor más para desmotivar la actividad productiva, de tal forma que los créditos otorgados por la banca nacional a las familias y empresas sufrirían un incremento.
En la reunión celebrada ayer por la JM se decidió no aprobar el aumento hasta no conocer el desenvolvimiento de la economía mundial que, según estimaciones internacionales, sufrirá una etapa de desaceleración productiva como consecuencia de la crisis hipotecaria de los Estados Unidos y la escalada de los precios internacionales del crudo, que desde ayer se sitúa en US$100 por barril.
Entidades internacionales han discrepado en cuanto al retroceso productivo mundial, de tal forma que las estimaciones van desde 3.4 por ciento hasta 4.5% en la desaceleración, no obstante serán los hechos los que indiquen a las autoridades monetarias cuándo deberán intervenir en la macroeconomía nacional.