Exmodelo hace perder a concursante 5 mil euros


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Hay disgustos de distintos tamaños, pero el que se llevó ayer Mario, un concursante del programa español “Atrapa un millón” tienen un tamaño claro: 5.000 euros.


El joven los perdió mientras participaba en el concurso junto a la exmodelo Remedios Cervantes. La decepción del muchacho ha sido tal que, según ha anunciado el programa en su página de Facebook (y como han confirmado fuentes de la cadena, que han asegurado que el programa es real, no una inocentada, tal y como corrí­a por la red), el chico, de 21 años, podrá volver a participar:

«Hola a todos. Tras la grabación de este programa hace unos dí­as invitamos al concursante de esta tarde a volver a concursar de nuevo, con la persona con la que se presentó al casting y aceptó. Volverá a jugar de nuevo, con un familiar, merecidamente. Gracias a todos!».

«Yo te puedo contar historias, las que quieras, pero creo que estoy más puesta en alimentación», le aseguraba Cervantes a Mario cuando empezaba la ronda de preguntas. El joven, confiado, apuesta por este tema en lugar de elegir Historia -en el que se veí­a un poco flojillo- y se dispone a jugar por 5.000 euros en el concurso. Comienza el juego.

Sobera, serio, lanza la pregunta: «Diluido en agua, ¿cuál es un buen conductor para la electricidad?». Mario y Remedios dudan, pero les «suena» más la sal que el azúcar. El joven coge su fajo de billetes y lo sitúa sobre la respuesta «sal». El cronometro avanza, pasan los segundos, y cuando quedan dos, la exmodelo da un respingo y ante la mirada atónita del joven cambia la respuesta. «No, no, no», grita Mario. Pero ya era demasiado tarde, el tiempo habí­a expirado y con él todo su dinero. «Â¿Pero qué necesidad habí­a de hacer esto en el último segundo?», pregunta Sobera al borde del desmayo.

Lo que sigue son las caras de incomprensión, rabia, desilusión del joven, mientras Remedios Cervantes da vueltas por el plató repitiendo: «Â¡Qué mal rollo como me haya equivocado!». Y tanto: hasta el público corrige a la exmodelo que trata de justificar su arrebato sin encontrar consuelo alguno: «Le voy a tener que dar yo los 5.000 euros». Ni Carlos Sobera, el profesional de la ceja, es capaz de consolar a Cervantes, que tras dos besos de cortesí­a, abandona el plató con un juego de Atrapa un millón, el recuerdo de aquella fatí­dica tarde que acompañará para siempre a Mario. ¿Conseguirá olvidarlo gracias a una segunda oportunidad?