Exiliados sueñan con renacimiento económico de la isla


El abogado cubano Nicolás Gutiérrez, un anticastrista de larga militancia en Miami, habla con pasión cuando imagina el dí­a que pueda retornar a Cuba con su familia para participar de un hipotético renacimiento económico y democrático de la mayor isla del Caribe.


Gutiérrez espera que alguna vez los cubanos puedan regresar a su paí­s para trabajar por su progreso económico y reclamar los bienes que fueron nacionalizados por la Revolución, que encabezó 50 años atrás el renunciante presidente Fidel Castro.

«Todos los cubanos queremos hacer negocios allá, criar a nuestras familias y alguna vez, porque no, competir por el gobierno», dijo Gutiérrez.

Sin embargo, ese momento no ha llegado aún, admite, cuando se refiere a la reciente renuncia de Fidel Castro.

La mayorí­a de los expertos sobre Cuba predicen que Raúl, su hermano y por muchos años confidente, asumirá la presidencia mañana, un papel que ha desempeñado desde julio de 2006 cuando se anunció que el viejo lí­der de 81 años padecí­a una severa enfermedad gastrointestinal.

Y a pesar de que Raúl Castro ha dado señales de que abrirá la economí­a del paí­s a la inversión extranjera, cubanos como Nicolás Gutiérrez no creen que el nuevo liderazgo que asume en La Habana sea capaz de convencer a Estados Unidos de que levante el embargo contra el régimen comunista.

«Parece tonto hablar de hacer negocios con un paí­s que robó todo a sus dueños originales», dice Gutiérrez al referirse a las expropiaciones y nacionalizaciones en Cuba.

Otros como John Kavulich, asesor de polí­tica en el Consejo económico y comercial cubano-estadounidense, coincide al subrayar que las polí­ticas de Raúl Castro, desde que se anunció la enfermedad de Fidel, han sido un reflejo de los anteriores 47 años de gobierno.

«Las empresas estadounidenses no están más cerca hoy de lo que estaban la semana pasada o 18 meses atrás, de expandir sus oportunidades de negocios a Cuba», dijo Kavulich al referirse a la decisión del gobierno estadounidense esta semana de mantener sin variantes el embargo contra la isla.

Pero no son pocos los que esperan que esas barreras comerciales se levanten para que compañí­as estadounidenses puedan entrar al mercado cubano.

Kirby Jones, al frente de la Asociación cubano-estadounidense de comercio, en Washington, dijo que «los cubanos en Miami tienen una mirada muy irrealista» sobre el estado actual de la economí­a de Cuba. Y consideró que al igual que muchos paí­ses, como China, Venezuela y Brasil, Estados Undios deberí­a medir la oportunidad de capitalizar valiosos recursos en Cuba.

«Las empresas estadounidenses que quieran ir, llegan tarde al baile», opinó.

China ha mostrado interés a Cuba por explotar su potencial petrolero off-shore, que se estima alcanza a 4.600 millones de barriles de crudo y 9.800 billones de pies cúbicos de gas natural, según el Instituto de investigación geográfica de Estados Unidos.

El mes pasado, la empresa estatal brasileña Petrobras firmó un contrato por mil millones de dólares con el gobierno cubano por derechos de exploración petrolera y se espera que inicie las operaciones dentro de los próximos dos años.

Además Petrobras está interesada en hacer revivir la industria cubana de la caña de azúcar con un ojo en la posible producción de combustible, en base a etanol. Brasil ya es lí­der mundial de producción de etanol de caña de azúcar.

«Si Brasil pudiera ingresar a Cuba de la misma forma que los españoles y los franceses están en el negocio hotelero, serí­a un gran paso para ellos», dijo desde Cuba Juan Sánchez, presidente de la Asociación Nacional de cultivadores de caña de azúcar, cuyas propiedades fueron nacionalizadas por la Revolución cubana.

«En lugar de ir y abrir un Walmart, deberí­amos ayudar a miles de pequeños microempresarios a resurgir en el paí­s», dijo Tomas Bilbao del Cuba Study Group, que estudia mecanismos para dar préstamos a pequeñas empresas para el dí­a que cambie la polí­tica en la isla.

«Nuestra propuesta es diferente a otras en ese sentido», afirma Bilbao. «Nosotros estamos más interesados en asegurar que todos los cubanos puedan participar en el futuro económico de Cuba».