Exigencia concreta


Podemos pasarnos dí­as y meses enteros discutiendo sobre la forma en que fue organizada la manifestación de ayer y al final la conclusión tiene que ser, por supuesto, que fue orquestada porque ese tipo de movilizaciones no son producto de la generación espontánea. Pero el tema de fondo en este momento de la vida nacional no debe ser por qué vinieron a manifestar alrededor de 20 mil personas que, justo es decirlo, no perturbaron en absoluto el orden público, sino que tenemos que centrarnos en cómo vamos a exigir al Gobierno que se pueda hacer una efectiva fiscalización del gasto público.


El tema de fondo en el paí­s no puede ser el tamaño del presupuesto que, en comparación con el PIB sigue siendo uno de los más bajos del continente porque, al fin de cuentas, depende de los ingresos tributarios que no crecen y que también son de los más bajos de toda América y posiblemente del mundo. El tema tiene que ser cómo se utilizan esos fondos siempre pero especialmente en tiempos de crisis, cuando el destino de cada centavo es importante y cuenta.

La Hora no comparte el criterio de que el gasto público en Guatemala resulta excesivo como piensan algunos. Creemos, eso sí­, que no existe certeza de que el dinero de los impuestos se use adecuadamente y que sirva a los fines de inversión social para fomentar oportunidades más parejas para todos los habitantes del paí­s. Creemos que la polí­tica de inversión tiene que orientarse a eliminar esas barreras estructurales que condenan a nuestros jóvenes a la desnutrición que marcará toda su vida y a la falta de educación y salud para desarrollarse en este mundo competitivo.

El ejercicio de hacer comparaciones tras establecer el porcentaje del Producto Interno Bruto que constituye el presupuesto de los distintos paí­ses nos demuestra que a menor presupuesto, mayor í­ndice de subdesarrollo humano y atraso del paí­s. En otras palabras, nuestro problema no puede nunca considerarse como consecuencia de «excesivo gasto público» porque nuestro nivel de gasto es muy bajo en comparación con los paí­ses que más rápido avanzan. Pero sí­ debemos mantener como ciudadanos una exigencia concreta por la transparencia, por la fiscalización adecuada y por el buen uso de los escasos recursos que se destinan a la inversión social.

Nuestra tesis es que los ciudadanos guatemaltecos, más que usar la corrupción como pretexto para no pagar impuestos, tenemos que exigir el cese de la corrupción, de la evasión fiscal y de todas aquellas maniobras orientadas a mantener una situación injusta que afecta al pueblo.