El proyecto de tratado para prohibir las armas en el espacio presentado por Rusia y China hoy en la Conferencia de Desarme de Ginebra aparece como la respuesta de Moscú al proyecto estadounidense de instalar un escudo antimisiles en Europa.
La propuesta fue presentada por el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, y pretende por un lado prohibir el despliegue de cualquier arma en el espacio e impedir el uso de la fuerza contra objetos que se encuentren en él.
«Si no se evita la carrera armamentista en el espacio, la seguridad internacional estará en peligro», declaró Lavrov a la Conferencia.
«La tarea de prevenir la carrera armamentista en el espacio forma parte del programa de la conferencia. Es hora (…) de comenzar a trabajar seriamente en esta cuestión», agregó.
Estados Unidos rechazó de plano la idea. «Estados Unidos se opone al desarrollo de nuevos regímenes legales u otras restricciones que busquen prohibir o limitar el acceso o el uso del espacio», dijo la portavoz presidencial Dana Perino.
Patrocinado igualmente por China, el proyecto es puesto sobre la mesa justo cuando Washington negocia con Varsovia y Praga la eventual instalación de diez estaciones de intercepción de misiles en Polonia antes de 2012 y puestos de radar asociados en la República Checa.
Estados Unidos afirma que las instalaciones son necesarias para desbaratar posibles ataques de países como Irán, pero Rusia advierte que la presencia militar estadounidense en el antiguo «patio trasero» soviético puede convertirse en un foco de tensión.
«Existe un vínculo entre el escudo antimisiles estadounidense y el tratado. Los rusos ven que el proyecto estadounidense se pone en marcha y empiezan a inquietarse», dijo un diplomático estadounidense que no quiso revelar su nombre.
Lavrov insistió en Ginebra en que el escudo antimisiles sirve para «combatir amenazas inexistentes» porque «habrá de pasar mucho tiempo» antes de que Irán tenga misiles balísticos.
La preocupación sobre una nueva carrera armamentista en el espacio fue creciendo desde que China ensayó un misil antisatélites en enero del año pasado.
Además, Rusia sospecha que Estados Unidos está desarrollando un programa secreto de destrucción de satélites, aunque la última prueba que podría considerarse asociada a un programa semejante se remonta a 1985, cuando consiguió destruir uno de sus propios satélites en el espacio con un misil lanzado por un avión de combate.
El Tratado del Espacio Exterior, de 1967, prohibe la construcción o el almacenamiento de armas en órbita y su instalación en la Luna, pero no derribar satélites.
En ese sentido, el tratado que proponen Rusia y China es de alcance limitado, porque prohibe desplegar armas en el espacio pero no dice nada de derribar objetos espaciales desde la Tierra.
«Hace ver como si el ensayo chino (de 2007) nunca hubiera tenido lugar», observó un diplomático occidental en Ginebra.