El 24 de marzo de 1980 mi padre Hugo Rolando Melgar fue asesinado por fuerzas que operaban bajo el amparo y órdenes directas de funcionarios del Gobierno de Guatemala. Ayer 13 de diciembre rendí declaración ante el Ministerio Público para demandar el esclarecimiento de ese crimen y el enjuiciamiento de los autores intelectuales y materiales de tan cobarde crimen. Hasta del día de hoy el caso de mi padre sigue empañado por la impunidad de que han gozado sus verdugos. Espero que la denuncia presentada por mí y por mi familia contribuya aclarar el oscuro pasado por el que ha transitado nuestra patria. Demando ante el Estado de Guatemala que se dignifique el nombre de mi padre y se reconozca el papel de las fuerzas de seguridad, policíacas y militares, en su asesinato. Espero que este esfuerzo contribuya a que tales injusticias no se perpetúen y que algún día la paz y el Estado de Derecho imperen en nuestro país.