Con qué facilidad Guatemala queda excluida de asuntos importantes. Más que eso, de casos y cosas trascendentes, cuya proyección afecta sobremanera a la población. Y con qué facilidad cae el olvido como si no hubiera pasado nada de nada, es triste y lamentable.
jddrojas@yahoo.com
Hace poco en los dominios de Washington, en el gobierno de aquel país no incluyeron a nuestra irredenta Guatemala en el Régimen de Protección Temporal (TPS) a los inmigrantes del terruño, que según cálculos concierne a una cifra considerable que rebasa varios miles.
Algo que no ocurrió con quienes migran de El Salvador y Honduras, no digamos Nicaragua. Tal actitud podemos interpretarla a título de pasividad, negligencia, flojera o sumisión de las autoridades competentes nuestras. Eso permite navegar a un mundo de expectativas.
Además, también en el sentido de que pase todo sin que pase nada, al final de cuentas, producto de orientar el timón hacia rumbos muy distintos. Cuando debería suceder lo contrario, buscando siempre el bien común y los intereses colectivos de esos connacionales abandonados.
Los inmigrantes que sea como sea radican en aquel imperio hace mucho tiempo, claman por que el gobierno central del país enderece mecanismos a efecto de recibir aunque temporalmente las facilidades de rigor. Tomemos en consideración el flujo de remesas familiares.
Un colchón financiero que genera el deseable equilibrio del orden económico, entonces lo menos que merecen es la urgente actividad en busca de la meta de conseguir alguna estabilidad allá. Misma que beneficiará más y mejor a la población.
La aludida pasividad o como quiera llamársele hace pensar de inmediato que su tiempo y diligencia, si es que la hay, sólo trató de conseguir una silla en la Comisión del Consejo de Seguridad de la ONU. Al verla fallida optaron por dormirse en las cenizas las autoridades.