El ex vicepresidente del grupo petrolero ruso Yukos, Vassili Aleksanian, enfermo de cáncer y de sida, obtuvo hoy su traslado de la cárcel a una clínica civil, después de una prolongada batalla jurídica y una movilización de los defensores de los derechos humanos.
«Se tomó la decisión de hospitalizarlo», se limitó a declarar la administración penitenciaria.
«Falta saber cuándo exactamente se realizará el traslado, porque el tiempo apremia», reaccionó prudentemente la abogada Elena Lvova.
Sin embargo, este anuncio es una victoria para la defensa de Aleksanian, que se congratuló de que finalmente Rusia obedeciera a una recomendación de la Corte Europea de Derechos Humanos.
Vassili Aleksanian, de 35 años, parecía muy débil ayer al comparecer ante un tribunal de Moscú, que suspendió su proceso por malversación debido a su estado de salud.
Hace varios meses que Aleksanian pide ser hospitalizado para recibir la atención apropiada, y acusa al poder político de haberlo «conducido al borde de la tumba» por su «linchamiento absurdo e interminable de todos los que de cerca o de lejos estuvieron vinculados a la compañía Yukos», en una carta publicada en diciembre de 2007.
Este brillante abogado formado en Harvard, en detención provisional desde 2006, denuncia su encarcelación y la de otros responsables de Yukos es «política».
El diario de lengua inglesa Moscow Times, bajo el título «De as de la abogacía a la muerte en una jaula», traza hoy el itinerario del hombre que fue detenido el 6 de abril de 2006, dos días después de que fuera nombrado vicepresidente de Yukos. Su misión era justamente evitar un desmantelamiento rápido del ex número uno del petróleo ruso, en liquidación judicial.
En esa época asombró que hubiera aceptado ocupar ese cargo, lo que fue considerado por algunos como un «suicidio», dado el número de jerarcas de Yukos que eran procesados, o al menos una señal de gran lealtad a Mijail Jodorkovski, el ex presidente de Yukos, encarcelado desde 2003.
Aleksanian fue jefe del servicio jurídico de Yukos, donde trabajó en la elaboración de las normas de transparencia de la empresa, de pasado opaco, como todos los grupos rusos surgidos de las privatizaciones de los años «90.
Mijail Jodorkovski, que purga una pena de ocho años de cárcel en Siberia, inició una huelga de hambre el 29 de enero en señal de solidaridad con su ex abogado. Su defensa precisó hoy que sólo pondrá fin a la misma cuando se haya obtenido el traslado de Aleksanian.
Jodorkovski acusa al presidente ruso Vladimir Putin de haber utilizado a la ley para atacar a sus enemigos políticos, en una rara entrevista al Financial Times, publicada hoy después de haber sido realizada al margen de una audiencia en Siberia.
Varias personalidades rusas –políticos como el ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov, o civiles como el escritor Boris Akunin– pidieron esta semana que fuese hospitalizado urgentemente.
En su carta abierta de fines de diciembre, Aleksanian denunció las condiciones de la atención médica «en la supuesta enfermería de la prisión» de Matrosskaia Tishina. Hasta el director de ese establecimiento penitenciario pidió su hospitalización.