Pasaron cuatro años desde su expulsión de Rhode Island, Estados Unidos -el lugar donde pensaba establecerse junto a su familia- y ahora Julio César Coxaij se dedica a vender camisolas de la selección nacional de fútbol, previo a los encuentros deportivos en el Mateo Flores.
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Un hombre joven que dice tener mala suerte, ya que desde su regreso al país en el año 2005 aún no ha conseguido un empleo estable, por lo que se dedica al comercio informal de artículos deportivos, especialmente de camisolas.
Coxaij trabajó en una fábrica de pinturas en la Unión Americana, y fue expulsado de ese país, después de que las autoridades migratorias realizaran centenares de redadas en búsqueda de migrantes indocumentados.
Pese a las bajas ventas y por consiguiente, bajos ingresos económicos, Coxaij asegura que la venta de artículos deportivos le ha salvado la vida, pero considera que las oportunidades de trabajo dignas en el país son urgentes para detener la oleada de nuevos comerciantes informales que se suman a su grupo.