Evo Morales se declara vencedor de regionales


El presidente Evo Morales declaró a su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS) como ganador de las elecciones regionales de este domingo en Bolivia y llamó a la oposición de derecha a evitar la confrontación polí­tica hasta que concluya su mandato en 2015.


El MAS «es el único partido que gana seis elecciones consecutivas con más del 50% de los votos», afirmó el gobernante, durante una conferencia de prensa en la casa presidencial, tras conocer los primeros resultados no oficiales ofrecidos por los principales canales privados de televisión.

Desde 2005 se realizaron varios procesos electorales desde comicios municipales, nacionales, un referendo revocatorio hasta una definición por la nueva Constitución, en los que su partido fue vencedor con votaciones que oscilaron entre el 54% y el 74%.

Según Morales en la presente elección de gobernadores autónomos su partido ganó en seis regiones (La Paz, Oruro, Potosí­, Pando, Chuquisaca y Cochabamba), más del doble de las que obtuvo en los comicios de iguales caracterí­sticas en 2005.

El jefe de Estado también aprovechó para llamar a la oposición de derecha, que retuvo las regiones de Santa Cruz, Tarija (ambas las más ricas de Bolivia) y Beni, así­ como varias alcaldí­as en capitales de departamentos, a evitar la confrontación como la de 2008 que puso al paí­s al borde de una guerra civil.

«Que los opositores entiendan que este proceso de cambio (como él llama a su polí­tica de contenido indí­gena y estatista) es imparable, qué mejor si pueden sumarse, si no, por lo menos que aporten con gestión para que gane el pueblo», señaló el gobernante.

Los resultados oficiales de los tribunales electorales se conocerán en el correr de los próximos 15 dí­as.

RESULTADOS Pierde Morales


El presidente Evo Morales ganó seis de las nueve gobernaciones en las elecciones regionales, pero fue derrotado en 7 de las 10 principales ciudades de Bolivia -incluyendo su bastión de La Paz-, una señal, según analistas de que debe concertar y no tratar de imponer un proyecto polí­tico hegemónico.