En sólo cinco días el presidente Evo Morales ha sido desafiado dos veces: el domingo pasado la opositora región de Santa Cruz aprobó con 85% una autonomía a la que él se opone, y este jueves el Senado dio luz verde a una consulta que pone en juego el cargo del mandatario y el de las autoridades regionales.
Morales, de 48 años, enfrenta la perspectiva de tener que poner en juego su presidencia en un referendo que debe ser convocado en los próximos 90 días, una situación que era difícil de prever para quien llegó al poder en enero de 2006 con un inédito apoyo popular del 53,7% de los votos.
Desde que se convirtió en presidente, el propósito de Morales de realizar grandes transformaciones se estrelló rápidamente con la oposición política de derecha y especialmente con la de los cuatro departamentos de los llanos y la Amazonia -Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando-, conocidos como «la media luna», empeñados en procesos autonómicos que el gobierno no reconoce.
El presidente en cambio ha intentado imponer un proyecto de Constitución de corte estatista e indigenista por medio de una Asamblea Constituyente, que terminó aprobando a los empujones en diciembre pasado un proyecto de Carta Magna que la oposición considera ilegítima.
El forcejeo entre el poder político de Evo y el poder económico de las regiones ha generado una pulseada cuyo último capítulo fue el referendo de la poderosa Santa Cruz el domingo pasado, donde el Sí por la autonomía recibió un 85% de apoyo, un resultado que el propio presidente trató de relativizar haciendo hincapié en la abstención de la jornada, cercana al 36%.
Con referendos autonómicos previstos para las próximas semanas en los tres otros departamentos de la «media luna», Morales convocó a un diálogo a partir del lunes a los prefectos, pero la ley del Senado del jueves volvió a cambiar el panorama político, y habrá que ver cómo se desarrollan los nuevos acontecimientos.
Como están las cosas hoy en día, el mandato de Morales se pone en juego en los próximo 90 días, y aunque los analistas ven riesgos para el mandatario también ven una oportunidad para que éste potencie un liderazgo y una legitimidad que en los últimos meses ha ido perdiendo.
El referendo revocatorio «puede redistribuir las cartas y volver a darle legitimidad al gobierno», dijo ayer Franck Poupeau, sociólogo del Instituto Francés de Estudios Andinos de La Paz, quien pronosticó que probablemente habrá «una gran movilización para salvar a Evo».
Adicionalmente entre los prefectos opositores algunos no estarán tan seguros de poder superar el referendo, lo que sería una ganancia para el gobierno.
No es el caso, sin embargo, de Rubén Costas, el prefecto de Santa Cruz, quien ha emergido como el gran opositor de Morales y quien goza de gran popularidad en su feudo.
El analista de derecha Cayetano Llobet opina en cambio que un referendo revocatorio es un mal negocio para el presidente: «Evo se ha puesto la soga al cuello y la pita la tiene la «media luna»».
Cualquiera sea la interpretación para Morales, los meses que vienen serán cruciales. ¿Podrá imponer sus reformas, especialmente las de repartición de tierras que son las que más escozor causan en las regiones opositoras? ¿Podrá imponer su Constitución? ¿Tendrá que convocar a nuevas elecciones?
Cómo dice el analista Llobet: «Si en Bolivia dos semanas son largo plazo y pueden suceder muchas cosas, 90 días son una eternidad». Incertidumbre total.
PUNTOS CLAVES
El referendo revocatorio a los mandatos del presidente Evo Morales y de los 9 prefectos bolivianos impone una nueva dinámica a la grave crisis que enfrenta el país en torno a una nueva Constitución y las autonomías. Estas son algunas de las claves de esta crisis.
– REFERENDO REVOCATORIO: El Senado aprobó el jueves una ley que obliga al presidente, al vicepresidente y a los 9 prefectos a someterse en los próximos 90 días a referendos en que ponen en juego sus mandatos. En el caso de Morales para ser cesado en su cargo tiene que haber un número de votos revocatorios superior a la votación que él obtuvo en la elección de diciembre de 2005. (53,74%).
– CONFLICTO: El núcleo del conflicto boliviano es el forcejeo entre el gobierno de Morales por imponer un proyecto de Constitución que la oposición considera ilegítimo, y cuatro de los nueve departamentos de Bolivia, que quieren dotarse de autonomías para tener mayor independencia política y, sobre todo, económica.
– AUTONOMIAS: Los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, que en conjunto producen 48% de la riqueza boliviana, exigen que la nueva Constitución les garantice su autonomía, tal como se estableció en referendos celebrados en julio de 2006. El gobierno ha señalado su acuerdo con autonomías pero quiere que éstas sean departamentales, regionales e indígenas.
Los prefectos y organizaciones civiles de Cochabamba y Chuquisaca han mostrado interés en avanzar hacia sus autonomías pese a que en dicho referendo de julio de 2006, su población se inclinó por el No.
Santa Cruz realizó el domingo pasado un referendo pro-autonómico en que el Sí ganó con 85% de los votos. El gobierno destacó que la abstención se acercó al 40%.
– CONSTITUCION: Una Asamblea Constituyente aprobó en diciembre pasado un proyecto de Carta Magna sin consenso ni presencia de la mayoría de la oposición política, que considera confuso el texto e ilegal la forma cómo se aprobó, a mano alzada y en una sede militar, en ausencia de la mayoría opositora. Ese proyecto de Constitución debe ser aprobado en un referendo nacional, sin fecha por el momento.
– TIERRAS: Varios analistas consideran que el tema de tierras es el centro de la pelea entre Gobierno y regiones. El gobierno de Morales quiere expropiar las tierras improductivas, redistribuirlas entre campesinos e indígenas y limitar la extensión de los latifundios, lo que genera una oposición de los grandes terratenientes.
– DIALOGO: El presidente Morales convocó para el próximo lunes el inicio de un diálogo con los prefectos opositores pero luego de la ley de referendo revocatorio, es incierto qué pasará con esta negociación.
– MEDIADORES: La Organización de Estados Americanos (OEA) ha intentado mediar en la crisis boliviana pero la oposición no le tiene ninguna confianza y, por el contrario, cree que está parcializada en favor de Morales. La Iglesia ha buscado ser mediadora en la crisis pero hay una desconfianza recíproca entre ella y el gobierno de Morales, que aumentó luego de que la máxima autoridad eclesiástica del país, el cardenal Julio Terrazas, votó en el referendo de Santa Cruz, validándolo tácitamente.