La Eurozona explorará el martes un rescate a Irlanda y la forma de atajar el peligro de contagio a otros países fuertemente endeudados, como Portugal, en medio de una crisis que dispara las alarmas en los mercados y pone en jaque la «supervivencia» de ese espacio monetario.
«Nos enfrentamos a una crisis para nuestra supervivencia», advirtió el presidente de la Unión Europea (UE), Herman Van Rompuy, exhortando a una acción «coordinada» de «todos» los europeos, horas antes de una reunión de los ministros de Finanzas de la Eurozona en Bruselas.
«Si la Eurozona no sobrevive, tampoco sobrevivirá la UE», integrada por los 16 países que comparten el euro y otros 11 Estados, alertó el presidente del bloque, coincidiendo con la caída de las principales bolsas europeas, síntoma de la creciente desconfianza de los mercados en la solvencia de la zona euro.
Van Rompuy se mostró no obstante «confiado» en que Europa superará la situación, seis meses después de que la crisis de la deuda soberana europea embistiera una primera vez a Grecia, amagando con extenderse a otros países de la región con problemas presupuestarios, como Portugal y España.
Entonces, la Eurozona se vio forzada a aprobar un plan de rescate de 110.000 millones de euros para Atenas, co-financiados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), antes de poner en marcha un multimillonario mecanismo para socorrer a cualquiera de los 16 países en riesgo de bancarrota.
El primero en recurrir a ese fondo podría ser Irlanda, pese a la insistencia del gobierno de que no necesita financiación externa.
«Irlanda no solicitará ninguna ayuda financiera porque estamos totalmente cubiertos hasta mediados del año próximo», afirmó el primer ministro irlandés, Brian Cowen.
Pero «mantenemos conversaciones con nuestros socios sobre la mejor forma de fortalecer la estabilidad financiera y bancaria», matizó Cowen, abriendo la puerta a una ayuda únicamente destinada a los bancos, en graves dificultades.
Dublín se enfrenta a un déficit público del 32% del Producto Interior Bruto (PIB) para 2010, diez veces superior a lo permitido por Bruselas y el doble del registrado por Grecia en 2009, como consecuencia del constante bombeo de liquidez que han requerido los bancos expuestos al estallido de la burbuja inmobiliaria.
El Banco Central Europeo (BCE) y varias capitales europeas presionan por una acción rápida al temer que la crisis irlandesa arrastre además a otros países, como Portugal.
Lisboa admitió el lunes el «riesgo elevado» de tener que ser rescatado si las arcas públicas irlandesas no se sanean a debido tiempo.
«Estamos dispuestos a responder lo antes posible» a una eventual solicitud irlandesa de ayuda financiera, prometió por su parte el jefe de fila de los ministros de Finanzas de la Eurozona, Jean-Claude Juncker.
Los expertos calculan que Dublín necesitaría alrededor de 70.000 millones de euros para garantizar la solvencia de sus entidades bancarias.
El mecanismo de rescate que la Eurozona activó en mayo prevé primeramente el desbloqueo de préstamos por hasta 60.000 millones de euros para cualquier socio en apuros. En segundo lugar, entraría en acción el Fondo de Estabilidad Financiera, dotado de 440.000 millones de euros de garantías y préstamos de los Estados de la Eurozona, completados con créditos del FMI.
La presión también es palpable en los mercados: las principales bolsas europeas retrocedían hacia las 11H00 GMT, con caídas en Fráncfort (-0,52%), Londres (-1,31%), París (-1,30%) y Madrid (-1,49%).
Los bonos de deuda irlandesa, portuguesa y griega se mantenían altos y el nerviosismo repercutía también en el euro frente al dólar, que se encarecía hasta 1,36 dólares.
En ese marco de tensión, España, que también atraviesa problemas presupuestarios, logró el martes captar unos 5.000 millones de euros con bonos a 12 y 18 meses, pero tuvo que pagar intereses mucho mayores que en emisiones precedentes.
La ministra de Economía española, Elena Salgado, afirmó el martes que no había «ninguna razón» para que su país resulte afectado por la situación de Irlanda y Portugal, cuya salud financiera inquieta actualmente a la Unión Europea (UE).
No hay «en absoluto ninguna razón» para comparar las situaciones de esos dos países con España, declaró a los periodistas en el Parlamento, donde se debatieron el martes los presupuestos 2011 del gobierno socialista.
«La situación de España es y va a seguir siendo completamente distinta» de la de Irlanda y Portugal, insistió.
«Nosotros adoptamos nuestras medidas (de austeridad) en el mes de mayo y las estamos cumpliendo», añadió.
«Las cifras de ejecución de los Presupuestos ponen de manifiesto que estamos cumpliendo nuestros objetivos de déficit, las cuentas públicas para 2011 van a ser aprobadas, nuestros ingresos y nuestra economía se están recuperando, aunque más lentamente de lo que nos gustaría», dijo la ministra a los periodistas.
Consultada sobre las informaciones de la prensa española según las cuales Bruselas habría pedido al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, más reformas para diferenciarse de Irlanda y Portugal, Salgado lo negó: «Yo no tengo esa información».
El Tesoro español emitió este martes bonos por valor de 4.975 millones de euros a 12 y 18 meses, con intereses más altos, reflejo de la inquietud sobre los países más frágiles de la Eurozona, como ahora Irlanda, de la que se desconfía que tenga capacidad para enderezar su enorme déficit público.
Los europeos temen que se produzca un efecto contagio de la situación irlandesa a otros países periféricos como Portugal, España, Grecia o Italia, que también están en la mira de los mercados financieros, como en la pasada primavera (boreal).