Europa necesita una mejor unión


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Funcionarios de finanzas y expertos reunidos en Italia coincidieron mayoritariamente el sábado en que Europa necesita una unión polí­tica más profunda para preservar el atribulado euro.

Por DAN PERRY CERNOBBIO / Agencia AP

Sin embargo, las persistentes identidades nacionales hacen que esa perspectiva sea polí­ticamente improbable en un futuro próximo.

Los oradores en la reunión anual del foro Ambrosetti trabajaron para articular el emergente dilema existencial: la unión monetaria pasa apuros sin un control central del presupuesto, pero los paí­ses miembros quieren independencia, y los desequilibrios resultantes podrí­an conducir a una ruptura calamitosa del euro. Es algo que nadie quiere tampoco, en especial debido a que podrí­a hundir la economí­a mundial.

A menos que los europeos se pongan de acuerdo «para completar la unión económica y monetaria… con una unión fiscal, con un gobierno fuerte, con una sensación de que algunas decisiones polí­ticas deben ser adoptadas en común por aquellos que comparten la moneda única, no tendremos éxito», dijo Joaquí­n Almunia, un vicepresidente de la Comisión de la UE, lo más parecido a un gobierno central en la unión.

Aunque esto despierta nerviosismo en la mayorí­a de los gobiernos, la ministra española de finanzas, Elena Salgado, se mostró de acuerdo al decir que apoyaba «una mayor integración fiscal» y señalar que su paí­s dependí­a, en cualquier caso, del comercio con el resto de la UE.

La estructura actual depende de que los gobiernos nacionales actúen sincronizadamente cuando sea necesario. Pero en cambio, dijo el economista italiano Mario Monti, los gobiernos son cada vez más «cortoplacistas», al preferir complacer a los votantes, incluso si el resultado es la disfunción a nivel europeo.

El ejemplo más grave de esto ha sido las repetidas vacilaciones sobre los paquetes de rescate para Grecia y otras economí­as al borde de la insolvencia en los últimos dos años. El patrón que ha surgido consiste en paquetes de rescate acordados en el último momento posible, después de que las prolongadas dudas y la animosidad pública aceleraron a los mercados europeos y mundiales.

Eso ocurrió con el reciente acuerdo de rescate griego. Después de meses de idas y venidas con el gobierno griego, los lí­deres de la eurozona finalmente accedieron en julio a conceder al paí­s un segundo gran paquete de ayuda. Pero cerrar un acuerdo final sobre los préstamos de rescate se complicó por una prolongada disputa sobre una exigencia de Finlandia para obtener una garantí­a con el fin de asegurar su contribución, lo que dio lugar a peticiones similares de al menos otros cuatro paí­ses.

Ese debate choca con la insistencia de lí­deres europeos en el sentido de que nunca permitirán que Grecia deje de pagar sus deudas.