Europa acepta nuevo tratado


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El presidente de la Unión Europea dijo hoy que 26 de sus 27 estados miembros están dispuestos a integrarse a un nuevo tratado que vincula sus finanzas para tratar de resolver la crisis del euro. Solamente Gran Bretaña se mantiene opuesta, creando una brecha en la Unión.

Por GABRIELE STEINHAUSER y ANGELA CHARLTON BRUSELAS / Agencia AP

En negociaciones maratónicas que se extendieron más allá de la medianoche del jueves, los 17 paí­ses de la zona del euro convencieron gradualmente a los otros a que consideren sumarse al nuevo tratado que planean crear. Algunos de esos paí­ses pudieran enfrentar oposición parlamentaria al tratado, que permitirí­a una supervisión europea sin precedentes sobre sus presupuestos.

«A excepción de uno, todos están considerando participación», dijo el presidente de la UE Herman Van Rompuy en declaraciones a reporteros.

Un documento dado a conocer cerca del final de una cumbre el viernes dijo que los lí­deres de nueve de los 10 paí­ses de la UE que no emplean el euro «indicaron la posibilidad de tomar parte en el proceso tras consultar a sus parlamentos».

Al redactar el nuevo tratado, los paí­ses esperan ayudar a largo plazo a los paí­ses europeos agobiados con grandes deudas públicas, y en ese sentido hubo indicios tempranos de éxito. Un acuerdo así­ es considerado necesario antes de que el Banco Central Europeo y otras instituciones dediquen más dinero a rebajar los costos de crédito para naciones fuertemente endeudadas, como Italia y España.

«Es un resultado muy bueno para el área del euro», dijo el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi en Bruselas. «Va a sentar las bases para una polí­tica económica mucho más disciplinada en las naciones del euro. Y ciertamente va a ser útil en la actual situación».

Las acciones y el euro subieron con la noticia del nuevo tratado, pese a que solamente ofrece una solución a largo plazo y no una salida inmediata para la crisis que comenzó en Grecia y seguidamente hundió a la eurozona y ahora amenaza la economí­a global.

Aunque el acuerdo pueda salvar el euro, las implicaciones polí­ticas de la brecha con Gran Bretaña podrí­an ser enormes. Alemania y Francia habí­an esperado convencer a los 27 paí­ses de la UE para que aceptasen cambiar el tratado que gobierna la unión. Pero Londres, que no usa el euro, dijo que no.

Los lí­deres británicos dijeron que el nuevo tratado amenazarí­a su soberaní­a nacional y dañarí­a el sector británico de servicios financieros. Alemania y Francia, las dos mayores economí­as de la eurozona, dejaron claro que el acuerdo entre los 17 paí­ses del euro y cualquier otro paí­s que desee sumarse es mejor que nada.

Hungrí­a, la República Checa y Suecia dijeron que necesitaban consultar a sus parlamentos, mientras que los otros seis paí­ses fuera de la zona del euro — Dinamarca, Polonia, Bulgaria, Rumania, Letonia y Litiuania — acordaron sumarse.

EUROZONA
Intentos


Francia y Alemania han defendido el nuevo tratado como un importante paso para salir de la crisis, la cual ya arrastró a Grecia, Portugal e Irlanda hacia rescates multimillonarios. Pero el fracaso para hacer que los 27 paí­ses de la Unión Europea se pongan de acuerdo probablemente será visto como un gran revés para la unidad europea.

Al mismo tiempo, el nuevo tratado, que probablemente introduzca más sanciones automáticas para los paí­ses que gasten más y obligue a los estados a incluir frenos a su deuda en sus constituciones nacionales, unirá más a los 17 paí­ses de la zona euro. Los estados serán obligados a conceder partes de su soberaní­a, en especial cuando se trate de decidir cuánto dinero gastar.

El Reino Unido, con su euro-escéptico primer ministro David Cameron, fue visto como uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo entre los 27.