ETA recibe un duro golpe con la detención


Con la caí­da de Txeroki, ETA recibió uno de los más duros golpes, ya que éste es uno de sus lí­deres más influyentes de la agrupación. En la gráfica, un policí­a francés en el operativo de captura.

ETA recibió un nuevo duro golpe con la detención hoy en la madrugada en Francia de Miguel de Garikoitz Aspiazu Rubina, alias «Txeroki», presunto jefe de su comandos, considerado un «duro», defensor de la lucha armada, lí­nea predominante ahora en la organización independentista armada vasca.


«Txeroki» es considerado, por la policí­a española, un representante de la «lí­nea dura», partidario de continuar la lucha armada contra el Estado español, que actualmente parece seguir ETA, tras el fin oficial de la tregua que mantuvo oficialmente entre marzo de 2006 y junio de 2007.

El propio Garikoitz Aspiazu habrí­a puesto fin de hecho al alto el fuego permanente de ETA al ordenar el atentado con coche bomba contra el aeropuerto de Madrid del 30 de diciembre de 2006, en el que murieron dos ecuatorianos.

Su arresto «no va a cambiar la lí­nea, la postura actual (de ETA) se ha decidido de manera conjunta», afirmó Florencio Domí­nguez, redactor jefe de la agencia Vasco Press, antes de recordar que las decisiones en ETA se toman de «forma colegial».

«La resistencia seguirá mientras los derechos de Euskal Herria (Paí­s Vasco, en lengua vasca) no sean reconocidos y respetados», afirmaba ETA en su último comunicado publicado el pasado dí­a 5.

La detención de «Txeroki» llegó una semana después del último arresto en el suroeste de Francia de dos presuntos activistas de ETA en lo que supuso una nueva vuelta de tuerca en la cada vez mayor presión policial y judicial francesa y española sobre ETA.

«Ahora ETA va hacer una evaluación de daños, saber si «Txeroki» o su entorno estaban vigilados por la policí­a y luego hacer movimientos para que otras personas vayan ocupando sus funciones», dijo Domí­nguez.

Entre sus posibles sustitutos, el experto cita a Aitzol Iriondo, alias «Gurbitz», presunto jefe del aparato logí­stico de ETA, o Jurdan Martitegui, presunto miembro del desmantelado comando «Vizcaya».

El jefe militar de ETA, a sus 35 años, es un representante de las últimas generaciones de miembros de ETA, activistas peor preparados y con deficiente formación intelectual, muy violentos y partidarios de continuar la lucha armada, que ETA mantiene por la independencia del Paí­s Vasco desde hace casi 40 años en los que ha causado 824 muertos.

«En la medida que «Txeroki» era la lí­nea dura y el referente de la nueva generación muy radicalizada, ahora que está fuera de juego, este referente pierde crédito y fortalece a otros sectores», opinó Alberto Surio, especialista de ETA y polí­tica vasca del rotativo Diario Vasco.

Para Surio, la detención del jefe de los comandos de ETA podrí­a abrir mayores espacios al sector de la organización separatista armada vasca, especialmente presente entre sus presos, «que no acaba de entender por qué se rompió el proceso de paz», una ruptura que creó «una enorme frustración en la izquierda abertzale (independentista) y en la propia ETA».

Este sector tiene «sintoní­a con el sector polí­tico de Batasuna (el ilegalizado partido independentistas vasco, brazo polí­tico de ETA) que quiere cambiar de estrategia» apostando por un mayor posibilismo, añadió Surio, a pocos meses de que se celebren las elecciones regionales en el Paí­s Vasco (norte) en marzo del próximo año para las que ya han empezado los movimientos.

El partido independentista vasco Eusko Alkartasuna (EA), que recientemente anunció que no concurrirá a las elecciones en coalición con el Partido Nacionalista Vasco (PNV, en el poder en el Paí­s Vasco), ya ha hecho un guiño a los independentistas radicales al invitarles a reflexionar sobre «un polo soberanista desde el respeto de los derechos humanos».

Batasuna, ilegalizada en 2003 por la justicia española por su relación con ETA, no puede presentarse a los comicios regionales.

GRAN OPERACIí“N


La detención del presunto jefe del aparato militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias «Txeroki», constituye la mayor operación policial contra la organización armada independentista vasca desde la detención en mayo pasado de su presunto número uno, Javier López Peña, alias «Thierry».

í‰stas son las principales operaciones policiales realizadas contra ETA en Francia en los últimos 22 años:

– 21 de mayo de 2008: Javier López Peña, alias «Thierry», de 49 años, calificado por las autoridades españolas como el hombre «que tiene más peso polí­tico y militar dentro de ETA», es detenido en Burdeos (suroeste de Francia).

– 26 de julio de 2007: El jefe del aparato logí­stico de la organización, Juan Cruz Maiza Artola, es detenido en Rodez (sur).

– 3 de octubre de 2004: Detención en Salies-de-Bearn (suroeste) de Mikel Albisu, alias «Antza», considerado el número uno del aparato polí­tico desde 1992, y de su compañera Soledad Iparragirre, «Anboto», presunta dirigente de comandos.

– 19 de diciembre de 2002: Detención en Urt (suroeste de Francia) del presunto jefe militar de ETA, Juan Ibon Fernández Iradi, alias «Susper». Tres dí­as después huyó y volvió a ser detenido en diciembre de 2003.

– 22 de febrero de 2001: Detención en Anglet (suroeste) de Francisco Javier Garcí­a Gaztelu, «Txapote», acusado de haber matado al concejal conservador vasco Miguel Angel Blanco en 1997.

– 9 de marzo de 1999: Detención en Parí­s de José Javier Arizkuren Ruiz, alias «Kantauri», presunto jefe de comandos de ETA.

– 29 de marzo de 1992: Primer gran operación contra la cúpula de ETA, en Bidart (suroeste) con la detención de Francisco Múgica Garmendia, alias «Pakito», José Luis Alvarez Santacristina, alias «Txelis», y José Marí­a Arregui Erostarbe, alias «Fiti», presuntos responsables del aparato militar, polí­tico y de logí­stica de la organización armada.

– 11 de enero de 1989: Detención en Bayona (suroeste) del presunto «numero uno» del grupo, José Antonio Urrutikoetxea, «Josu Ternera», dí­as después de que ETA declarase una tregua que dio paso a las conversaciones de Argel con el gobierno español.

– Noviembre de 1986: La policí­a francesa descubre un arsenal y abundante documentación sobre la financiación y la actividad de ETA en la fábrica de muebles Sokoa, en Hendaya (suroeste), y detiene a José Arrieta Zubimendi, «Azkoiti», supuesto responsable financiero.