Debilitada por importantes operaciones policiales recientes, sobre todo en Francia, la organización independentista armada vasca ETA afirmó ayer que seguirá «golpeando» España y reivindicó los atentados cometidos desde el final de su tregua.
ETA, que en 39 años de lucha armada ha matado a más de 800 personas, reivindicó en un comunicado los atentados cometidos desde que rompió oficialmente una tregua de casi un año, el 5 de junio.
La organización volvió a reclamar «el derecho de Euskal Herria de decidir libre y democráticamente su futuro».
En el comunicado, difundido por los diarios vascos Gara y Berria, sus canales habituales, la organización asegura que seguirá «golpeando las estructuras del Estado español en todos los frentes».
Este frente continuará hasta conseguir «unas condiciones democráticas que permitan defender todos los proyectos políticos» en el País Vasco, en referencia a su reivindicación del derecho a la autodeterminación de la región.
El secretario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, en el gobierno), José Blanco, aconsejó a ETA que «pierda la esperanza» porque el gobierno seguirá sin ceder a «sus pretensiones».
Por su parte, la oposición conservadora del Partido Popular (PP), estimó que este mensaje de ETA es una «confirmación» de que la organización está dispuesta a matar y dijo que hay que llevar a cabo una guerra sin piedad contra ella, según Ignacio Astarloa.
ETA reivindicó el atentado del 24 de agosto contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Durango (País Vasco, norte), en el que resultaron heridos leves dos agentes.
También se responsabilizó de la explosión de una furgoneta en Castellón (región valenciana, este) el 27 de agosto y las de pequeños artefactos en márgenes de carreteras en Navarra (norte) el 25 de julio, al paso del Tour de Francia, y en La Rioja (norte), el 2 de septiembre.
Además, la organización atribuyó el fracaso del intento de proceso de paz al PSOE y al Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobierna la región del País Vasco.
Ese intento de negociación del gobierno español siguió a la declaración de un «alto el fuego permanente» de ETA en marzo de 2006, que la banda rompió de facto con un atentado el 30 de diciembre de ese año en un aparcamiento del aeropuerto de Madrid-Barajas, donde murieron dos ecuatorianos.
El jefe del ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció entonces el fin de los contactos.
Desde la ruptura oficial del alto el fuego en junio, numerosas acciones policiales en Francia y España han debilitado a la organización, que busca a través de la lucha armada la independencia del País Vasco.
Más de una veintena de presuntos etarras fueron detenidos en las últimas semanas, 19 en Francia y otros en Canadá, México y España.
La multiplicación de esas acciones impidió a ETA cometer atentados este verano (boreal), según el ministerio español del Interior.
Pero la tensión siguió aumentando el domingo en el País Vasco con los incidentes protagonizados por la policía y varios manifestantes en San Sebastián durante una manifestación prohibida que fue secundada por unos cientos de personas y dispersada por las fuerzas de seguridad.
La Ertzaintza, la policía regional vasca, detuvo a nueve personas, entre ellas Juan Mari Olano, portavoz de Askatasuna, comité de apoyo a los presos de ETA que había convocado la marcha, y uno de los agentes resultó gravemente herido.
La policía dispersó ayer en San Sebastián (norte) una manifestación prohibida y detuvo a nueve personas, lo que provocó incidentes entre las fuerzas de seguridad y los militantes.
La marcha fue convocada por el comité de apoyo a los presos Askatasuna, movimiento prohibido por la justicia española por su cercanía a la organización independentista armada vasca ETA, y fue rápidamente dispersada por un fuerte dispositivo de la Ertzaintza, la policía regional vasca.
Además, fueron detenidas nueve personas, entre ellas Juan Mari Olano, portavoz de Askatasuna, informó la Ertzaintza.
Un policía resultó herido grave al recibir «un botellazo en el cuello» que le provocó cortes y otros cuatro resultaron contusionados, añadió la fuente.
Varios cientos de personas se concentraron en el centro de San Sebastián y a pesar de que la policía les recordó la ilegalidad de la manifestación, «arremetieron contra el cordón policial, lo que provocó la intervención de los ertzainas para disolverles», indicó la Ertzaintza en un comunicado.
La policía utilizó balas de goma e impidió a los manifestantes mostrar una pancarta y una bandera, según el fotógrafo en el lugar.
Askatasuna quería con este acto pedir una amnistía para los miembros de ETA actualmente en la cárcel, además de reclamar el derecho a la autodeterminación de los vascos.
Estos incidentes reflejan el aumento de la tensión en el País Vasco tras varios golpes policiales a ETA, que desde junio, cuando rompió oficialmente una tregua de casi un año, ha perpetrado un atentado e intentado cometer varios, abortados por la policía.
El domingo, ETA difundió un comunicado en el que reiteró sus amenazas contra las autoridades españolas, prometió «golpear» en todos los frentes y reivindicó los últimos atentados.