Con una infraestructura precaria y recursos económicos limitados, el Ministerio de Educación (Mineduc) no consigue brindar los servicios básicos de educación en condiciones dignas a la mayoría de niños y jóvenes del país, lo cual los aleja aún más de contar con acceso a recursos tecnológicos para su desarrollo y el de la sociedad.
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Escuelas sin paredes, niños y niñas sin útiles escolares, y maestros que no asisten a impartir clases, son algunas de las características del sistema educativo nacional.
Una realidad que avergí¼enza al Gobierno pero que afecta de forma directa a millones de niñas, niños y jóvenes, que asisten a las escuelas e institutos públicos para instruirse y garantizarse las condiciones para obtener trabajo digno en el futuro cercano.
No es un secreto. Las autoridades aceptan que existen serios problemas en el sistema educativo, y constantemente culpabilizan del problema a la anterior administración de gobierno, o se quejan por la falta de recursos en la cartera.
Falta de visión
La ministra de Educación, Ana Ordóñez de Molina, declaró que «la infraestructura educativa colapsó», por lo que es urgente elevar la asignación presupuestaria de la cartera, para así poder construir edificios con los requerimientos mínimos para brindar los servicios de educación básicos a los educandos
Para enfrentar el problema este año, la funcionaria dijo que sería necesario mantener Q160 millones en las arcas del Mineduc, los cuales estarían desatinados a financiar la construcción de 300 escuelas en comunidades donde la infraestructura educativa es precaria.
En contraste, el presidente ílvaro Colom tiene planificado ordenar la construcción de 22 institutos tecnológicos en el país, para que «los jóvenes tengan los recursos tecnológicos a su alcance».
Según el mandatario, la tecnología es necesaria para acercar el desarrollo social y económico del país, por lo que es necesario realizar esfuerzos para facilitar a la juventud el acceso a este tipo de recursos educativos.
A criterio de Patricia López, especialista en educación, la visión distinta del Presidente y la ministra sobre las necesidades básicas en educación, son un ejemplo de la falta de un proyecto de nación y un programa de gobierno preciso.
Cuando la ministra habla de la necesidad de priorizar el gasto en la infraestructura básica, el Presidente hace comentarios sobre proyectos, que en las condiciones actuales del país resultan ser superficiales (…) no se trata de hacer promesas durante los discursos, se necesita ordenar el Ministerio de Educación para que de verdad funcione.
Debilidad
La experta sostiene que la tecnología es una pieza clave en la educación escolar, sin embargo no debe ser considerada como un pilar fundamental en Guatemala, ya que aún existen rezagos básicos en otros aspectos básicos, como infraestructura, recursos humanos e insumos.
ÂgNo podemos pensar en adquirir computadoras cuando los niños se sientan en blocks, o tienen que turnarse para usar un lapicero».
Según López, el sistema educativo nacional es un reflejo del sistema del país, así como del Estado, que se muestra débil e incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la población.
En coincidencia, Jorge Santos del Centro Internacional de Investigación en Derechos Humanos señala que la educación pública requiere una reestructuración, y debe ser el punto de enfoque del presupuesto nacional, al igual que el resto de rubros sociales.
A la fecha, pocas escuelas e institutos públicos de la Ciudad de Guatemala y Xelajú, en Quetzaltenango, poseen computadoras, y esto se debe a los programas nacionales de donación o proyectos de cooperación internacional.
La tecnología es inalcanzable para millones de niños y niñas, y una palabra desconocida para muchos más, que tienen que conformarse con un sistema educativo incapaz de brindar las condiciones mínimas para prepararlos para el futuro.
Patricia López
Especialista en educación