¿Estamos en capacidad para atender al turista?


Guatemala, a nivel internacional, se vende, entre otras cosas, por su potencial turí­stico. Lo que más llama la atención del paí­s para los turistas extranjeros, son los vestigios mayas, sus paisajes naturales y la presencia de la cultura indí­gena; pero, ¿es esto suficiente para los turistas?

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

Escalinata de El Mirador, el sitio arqueológico visitado por Jens S. Rohark Bartush.

Por ejemplo, Panajachel es un sitio turí­stico que no necesita de promoción. El lago rodeado de tres volcanes; el clima; la tranquilidad y la presencia de la cultura indí­gena, atrae a un buen número de extranjeros.

Sin embargo, el trato no siempre es el adecuado. Cuando un turista, sobre todo extranjero, se asoma por la Avenida Santander, rápidamente dos o más vendedores lo «atacan» para mostrarle sus artí­culos. Y, así­, durante los dos o tres dí­as que permanezca el visitante. Ante ello, cabe la pregunta: ¿estamos capacitados para la atención del turista?

Tan sólo un caso

El mes pasado, Jens S. Rohark Bartush, una guí­a de turismo en México, decidió salirse de su rutina; salió de vacaciones con su hermano, y se vino a Guatemala. Quiso estar del otro lado, puesto que él usualmente es el guí­a, pero ahora serí­a el guiado.

Según un relato que Rokark narró para Diario La Hora, el 6 de abril llegó a la isla de Flores. Acudió a una agencia de turismo con la intención de contratar un tour por el sitio arqueológico El Mirador.

En la agencia de turismo, el encargado recomendó un tour de seis dí­as, caminando. El guí­a, quien era padre del dueño del negocio, llevarí­a dos mulas: una para que él se transportara y otra para la carga. Los dos turistas mexicanos irí­an cargando sus mochilas, acostumbrados a ese esfuerzo.

Rohark se quejó de que durante el recorrido, el supuesto guí­a no logró explicar lo que en el camino iban observando. Esta turista mexicana, quien conoce el negocio del turismo por trabajar en él en su paí­s, se extrañó de la poca preparación del guatemalteco para mostrarles el lugar.

«Según nuestro guí­a, todas las estructuras que vimos eran tumbas y cementerios. Aparentemente, los mayas no conocí­an ningún tipo de palacio, sino viví­an en tumbas», dijo con ironí­a la entrevistada.

La mexicana comentó sobre otros hechos que le parecí­an ridí­culos, según su experiencia, como que el guí­a guatemalteco comentó que en El Mirador habitaban un millón de personas durante su esplendor. Como referencia, habrí­a que situar que en épocas antiguas, sólo la ciudad de Roma logró cobijar a un millón de habitantes, pero pronto colapsó por tal cantidad de gente.

Además de la poca preparación sobre el sitio turí­stico, Rohark comentó que tampoco tení­a la preparación fí­sica. «En todos los sitios arqueológicos, este señor nos mostró muy poco. Su única preocupación era siempre llegar rápidamente con sus mulas y descansar», describió.

Cabe recordar que los turistas mexicanos iban a pie, mientras que el guí­a iba en mula, las que habí­an sido pagadas por los extranjeros. «El tour obviamente es muy pesado. No tanto cuando una va en mula, pero sí­ cuando uno tiene que caminar durante seis dí­as durante muchas horas, a veces hasta nueve horas en un solo dí­a. En estos dí­as, nuestro guí­a nos quiso dar, si es mucho, no más de 15 minutos de descanso, después de haber caminado ya varias horas», comentó.

Con el paso de los dí­as, el guí­a guatemalteco empezó a caminar con las mulas más rápido, dejando muy atrás a los mexicanos, hecho peligroso, precisamente porque la función principal del guatemalteco era mostrar el camino.

Incluso, Rohark comentó que los abandonó por completo, y los dejó sin agua. «Dos dí­as nos abandonó durante el descanso, así­ que casi nos morimos de sed. Dos veces nos perdimos del camino, ya que í­bamos sin guí­a», describió.

Asimismo, la turista entrevistada agregó que el guí­a empezó a apurar el paso, a fin de ganar tiempo, y terminar el tour en cinco dí­as. «Le dije que tenemos un tour de seis dí­as, no de cinco. í‰l dijo que era de cinco dí­as, hasta que le mostró mi recibo. Se molestó otra vez, y dijo que sólo le habí­an dado las mulas sólo para cinco dí­as».

«Quiero añadir que yo trabajo de guí­a de turista en México. No hay muchos guí­as mexicanos que han hecho el tour a El Mirador, pero muchos me van a preguntar cómo fue. Yo tengo contacto con muchas agencias en México y miles de turistas. Me pregunto, ¿qué les diré?», concluyó su relato Rohark Bartusch.

Quejas


De acuerdo con fuentes de la Comunicación Social del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), en los más importantes sitios turí­sticos existen oficinas para la Atención y Asistencia al Turista, con un trato personalizado para éstos. Se busca darles información y sugerencias para aprovechar mejor su estadí­a.

Refieren que han habilitado un teléfono en el Inguat, el 1500, para que los turistas puedan hacer sus quejas. «Sí­ hay quejas, pero son tan pocas que representan un í­ndice muy bajo», comentaron las fuentes del Inguat.

La fuente consultada refirió que se están haciendo esfuerzos para que el Inguat empiece a realizar capacitaciones a nivel nacional y así­ se pueda enseñar a los operadores de turismo para que ofrezcan una mejor atención a los visitantes.