Un estadounidense que permaneció casi dos años en prisión por cargos de narcotráfico y lavado de dinero en Nicaragua fue liberado ayer tras ser absuelto en apelación.
Jason Puracal salió de la prisión inclinado en el asiento trasero de un vehículo conducido por su abogado sin hablar con los reporteros que esperaban en el exterior del centro penal.
Fabbrith Gómez, abogado de Puracal, detuvo brevemente el auto y dijo que Puracal necesitaba descansar y bañarse. Agregó que su cliente no hablaría con los medios ayer y que permanecería en Nicaragua.
El caso atrajo la atención de los miembros del Congreso de Estados Unidos y grupos de derechos humanos, entre ellos el Proyecto Inocencia de California, que afirmó que el arresto de Puracal fue ilegal y el proceso parecía plagado de inconsistencias.
El panel de apelación, de tres jueces, notificó el miércoles a la fiscalía y a la defensa que había fallado absolver a Puracal, revocar la sentencia de 22 años en prisión y liberarlo.
En un comunicado enviado por correo electrónico, la corte indicó que el juez que dictó sentencia condenatoria no analizó detalladamente la evidencia ni explicó las razones por las que sentenció a Puracal y a otros 10 acusados.
El panel coincidió en que el juez infringió los derechos de los acusados al no permitir la presentación de pruebas a los abogados defensores.
Javier Morazán, jefe de los fiscales contra el crimen organizado, dijo ayer a The Associated Press que habían recibido notificación del fallo, pero todavía no tenían detalles de las razones por las cuales fueron anulados los cargos contra Puracal y los otros 10 acusados.
Morazán señaló que los fiscales estudiarían el caso y después decidirán lo que sea procedente.
Puracal se estableció a mediados de la década del 2000 en la comunidad de San Juan del Sur, en una bahía en el litoral del Pacífico, tras participar un par de años con una misión del Cuerpo de Paz en Nicaragua.
Se volvió agente de bienes raíces y vendía casas en la costa a extranjeros que pretendían vivir en la comunidad, popular entre quienes practican surfing, y en otras localidades de Nicaragua, así como en la vecina Costa Rica.