Washington recibe mañana a los ministros de Finanzas y a los gobernadores de bancos centrales del G7, el Grupo de los Siete países más industrializados, para una reunión crucial cuando la crisis del sector bancario estadounidense se expande a los mercados mundiales.
A diferencia de lo habitual, Estados Unidos se encontrará ahora más que nunca en el centro de los señalamientos, dado que la crisis hipotecaria que sufre desde hace poco más de un año se ha extendido a todo el planeta y afecta a las finanzas globales.
La reunión estará en el centro de la atención, más especialmente cuando las bolsas del mundo entero siguen cayendo, pese a los anuncios de reducción de tasas directrices de siete bancos centrales ayer.
Los ministros de Economía y Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón) se reúnen como todos los años en el Departamento del Tesoro estadounidense al mediodía de de mañana (hora de Guatemala).
La meta de esta reunión es «negociar los pasos emprendidos por cada uno para enfrentar esta crisis y los medios de reforzar nuestros esfuerzos colectivos», dijo ayer el anfitrión de la cita, el secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson.
Se presume que el comunicado final de la reunión se emitirá a las 18H45 locales (00H45 del sábado).
Rusia se unirá al grupo para la cena de clausura, a la que también asistirán varios expertos para escuchar los casos de Japón y Suecia, países ambos que lograron superar graves crisis bancarias.
Taro Aso, primer ministro de Japón, único país del G7 cuyo banco central no bajó sus tasas ayer, pidió a los siete ministros de Finanzas del grupo que envíen un «fuerte mensaje» frente a la crisis. Y reconoció: «Si el G7 no logra enviar un mensaje lo suficientemente fuerte, esto tendrá fuertes consecuencias, que temo puedan extenderse a Japón».
De su lado, el ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbrí¼ck, comunicó el martes a sus homólogos del grupo una serie de propuestas destinadas a mejorar la transparencia de los mercados financieros, que querría fuesen discutidas durante la reunión en Washington.
En ese contexto, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, llamó al G7 a no olvidar los problemas de desnutrición en el mundo.
«Con la crisis en los mercados financieros, muchos olvidan que hay también una crisis humana en muchos de los países pobres», dijo Zoellick en un encuentro con la prensa ayer en la sede del BM en Washington.
Según las estimaciones de la institución multilateral, la cantidad de personas que sufre de desnutrición aumentará en 44 millones, a 967 millones, debido al aumento de los precios de las materias primas alimentarias y energéticas.