Estados Unidos ha evitado in extremis entrar en suspensión de pagos. A hora y media de que se cumpliera la fecha límite para que el Tesoro no pudiera pedir dinero prestado para pagar sus facturas, la Cámara de Representantes de forma desesperada votó 285 contra 144, para aprobar el proyecto de Ley, poder elevar el límite de la deuda y reabrir la Administración. La votación tuvo lugar tras una intensa jornada de negociaciones, rumores y declaraciones encontradas por parte de ambos partidos y de la Casa Blanca.
gosegueda@yahoo.com
Harry Reid, el principal negociador quien advirtió que el país estaba “al límite de un desastre», pero que, finalmente «los adversarios políticos han dejado de lado sus diferencias y desacuerdos para impedir ese desastre».
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó la ley pasada, el acuerdo bipartito durante la medianoche del jueves para poner fin temporalmente a la parálisis fiscal que tiene maniatado al país. El Presidente ha manifestado su predisposición para trabajar con ambos partidos para conseguir un arreglo fiscal de largo plazo. «Todavía quedan muchas cosas por hacer y yo voy a trabajar para mejorar la situación del país. Espero que el Congreso haga lo mismo», dijo.
Sin embargo, estos escenarios no son nuevos, son muy similares a los que pusieron a EE UU al borde de la suspensión de pagos en 2011 y diciembre de 2012, giran siempre en torno al límite de endeudamiento del Gobierno Federal, el Congreso no había aprobado ninguno de los propuestos por Obama desde que este llegó a la Casa Blanca y la financiación de determinados programas sociales.
Por ser una medida de carácter temporal, esta ley contempla refinanciar al Gobierno federal para que pueda satisfacer todos los servicios públicos hasta el 15 de enero y elevar el límite de 16,7 billones de dólares de deuda de EE UU hasta el 7 de febrero.
Este desenlace supone además un fracaso de las posiciones del Partido Republicano en la Cámara de Representantes, una derrota que su propio presidente, John Boehner, reconoció a media tarde del miércoles tras aceptar la propuesta bipartita del Senado y admitir que no se bloquearía en la Cámara Baja. «Bloquear el acuerdo bipartito alcanzado hoy por los miembros del Senado no es la táctica que debemos emplear», ha señalado Boehner a través de un comunicado. «Además del riesgo de una suspensión de pagos, oponerse supondría abrir la puerta a la mayoría republicana en Washington que quiere elevar los impuestos y deshacer los recortes que ya pactamos en 2011», justificó.
Parece ser que las “economías de papel” no deben referirse exclusivamente a las frágiles economías del mundo. En mayo de este año Estados Unidos alcanzó su límite de deuda, de casi 17 billones de dólares, en comparación, el Banco Mundial calcula que el PIB del país en 2012 ascendió a 15.685 billones de dólares. Desde mayo, el Gobierno Federal ha usado “medidas extraordinarias” para pagar las facturas y refinanciar la deuda, pero esas medidas son las que, según el secretario del Tesoro, Jack Lew, se agotarían el jueves 17 de octubre.
Hace unos días, Lew dijo al Comité del Tesoro del Senado que los tipos sobre los bonos del Tesoro a corto plazo se habían casi triplicado en un periodo de siete días. Y la semana pasada, Fidelity, la mayor gestora de fondos mutuos en los mercados de dinero de Estados Unidos, vendió todos sus bonos del Gobierno a corto plazo. No fue más que una precaución provisional, por supuesto, pero, de seguir así, llegará un día, un año, una década en que la sólida confianza de los inversores en Estados Unidos definitivamente se extinguirá.
El mundo ha visto cómo se erosiona gradualmente más la credibilidad política y económica de Estados Unidos, y todo se relaciona, por tanto, comparto mi opinión con la de Timothy Garton Ash, catedrático de Estudios Europeos de la Universidad de Oxford quien argumenta: “hasta la forma más dura de poder duro, la actuación militar, incluye un importante factor de percepción”.