«Estados Unidos debe legalizar a los estudiantes sin papeles»


Imagen de las manifestaciones de migrantes que exigí­an una reforma, tal y como lo habí­a prometido en campaña el presidente Barack Obama. FOTO LA HORA: AFP Astrid Riecken

«Estados Unidos tiene que afrontar la tragedia social y económica de los más de 3 millones de estudiantes indocumentados menores de 24 años», dijo William Pérez, un profesor de origen salvadoreño que publicó un libro en inglés sobre el drama de los jóvenes de mayorí­a hispana que van a las escuelas públicas y viven como clandestinos.


«Estados Unidos debe legalizar a estudiantes sin papeles, aquí­ cada año se gradúan de la escuela secundaria más de 65 mil estudiantes indocumentados. De ese total, sólo un 10 o 20% buscan la manera de cursar una carrera universitaria por puro interés de superarse y con todos los obstáculos para lograrlo», contó Pérez en Los íngeles.

William Pérez es hoy en dí­a profesor asistente de educación de Claremont Graduate University y promueve la publicación de su libro «We Are Americans: Undocumented Students Pursuing the American Dream» o «Somos americanos: estudiantes indocumentados persiguiendo el sueño americano».

«Este libro es un estudio de mi trabajo como profesor universitario y también de mi propia experiencia en este paí­s», dijo Pérez, que llegó a California con 10 años de edad, junto a su familia proveniente de El Salvador en los años 80, cuando su paí­s padecí­a la guerra civil.

«Yo fui indocumentado, pero con la Amnistí­a de 1986 pude legalizarme y de esa forma continuar mi vida académica como deseaba, gozando de préstamos y sistemas de créditos para el estudio».

«Si no hubiera sido por aquella amnistí­a yo no serí­a hoy catedrático; soy un ejemplo de esa situación. Para mí­ es una obligación social divulgar esta información y por eso quise escribir el libro en inglés, porque es el pueblo norteamericano el que debe entender a fondo esta situación».

En su libro «We Are Americans: Undocumented Students Pursuing the American Dream», Pérez se sirve del testimonio de 20 estudiantes de California y Texas, para ilustrar el drama que viven «3,2 millones de jóvenes en Estados Unidos».

«Se trata de personas que llegaron a este paí­s muy niños, se criaron en este paí­s, muchos dominan más el inglés que el español, se identifican con parte de Estados Unidos, pero al salir de la secundaria no existen posibilidades se continuar la vida universitaria», dijo el catedrático, que prevé publicar su estudio en español este año.

Pérez narra el caso una mujer de origen mexicano con excelente rendimiento académico que en su empeño por continuar especializándose obtuvo una maestrí­a en la Universidad de California en Los íngeles (UCLA), una de las más prestigiosas y costosas en Estados Unidos.

«Luego hizo una prueba para un doctorado y fue admitida, pero el problema es el financiamiento porque se trata de una estudiante que no existe según su estatus migratorio, aunque ha sido criada en el paí­s», indicó Pérez al contar que esta estudiante, como otros, se empeña trabajando en dos lugares para financiar sus estudios, pero viviendo por fuera de la ley.

Pérez busca con la publicación de su libro sumarse a una serie de portavoces de la comunidad hispana -la primera minorí­a de este paí­s con 45 millones de personas-, que exigen la aprobación del Dream Act o Acta del Sueño, un proyecto de ley que se debate en el congreso estadounidense, junto a la Reforma migratoria, y que facilitarí­a obtener la ciudadaní­a estadounidense a estudiantes indocumentados que hayan llegado al paí­s como menores de edad.

También permitirí­a que estudiantes sin documentos paguen las mismas tarifas universitarias que los estudiantes residentes y no los precios fijados para estudiantes extranjeros, que pueden ser de más de 20.000 dólares el semestre.

La promoción del libro de Pérez coincide con una nueva movilización de la comunidad hispana en Estados Unidos, que el domingo convocó a decenas de miles de personas frente a la Casa Blanca y al Congreso en Washington para exigir una reforma migratoria en Estados Unidos, como prometió el presidente Barack Obama.