Estados Unidos fue mucho menos atractivo para los capitales extranjeros en julio, pero esta noticia, aparentemente negativa para la primera economía mundial, produjo un incremento del optimismo de los inversores en el mundo.
Según cifras publicadas ayer por el departamento del Tesoro en Washington, el saldo del balance de capitales estadounidense a largo plazo cayó 83% en relación a junio, para situarse en 15.300 millones de dólares, cuando los analistas esperaban un excedente de 60 mil millones.
La caída de julio es resultado principalmente de un retroceso de las compras de obligaciones del Tesoro estadounidense a largo plazo por parte de los inversores extranjeros de 64,3%, unos 44.100 millones de dólares.
A ello se suma un movimiento de recolocación de fondos de residentes estadounidenses, que fueron compradores netos de papeles extranjeros a largo plazo, por 28.800 millones de dólares.
Esos flujos reflejan un retorno de la tendencia al riesgo (dado que las obligaciones del Estado estadounidense son uno de los valores refugio más preciados) y a las colocaciones en países emergentes, puesto que más de la mitad de las compras netas de títulos extranjeros por parte de los estadounidenses fueron realizadas en Asia y América Latina, dos motores de la reactivación mundial, según las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los datos del Tesoro muestran por otra parte que los inversores extranjeros que compraron títulos en Estados Unidos en julio prefirieron invertir en Bolsa, una colocación más riesgosa que las obligaciones del Estado: adquirieron acciones por 28.600 millones de dólares, monto no alcanzado desde diciembre de 2007, mes en el que Estados Unidos entró en recesión. El índice vedette de Wall Street por su parte, subió 8,6% en julio.
«Ese cambio en la composición del portafolios de los inversores extranjeros da cuenta de un optimismo creciente sobre las perspectivas de la economía mundial», estimó Tu Packard, analista de Moody»s Economy.com.
Pero la degradación del balance de capitales no preocupa demasiado a los observadores por el momento.
Notando que la caída de las compras de obligaciones del Estado estadounidense en julio sucede a una fuerte alza junio, Brian Bethune, economista del instituto IHS Global Insight estima que no hay razón para inquietarse por el momento, sobre el costo de financiación del déficit presupuestario estadounidense, en momentos en que éste se dispara.
Primeros poseedores extranjeros de títulos del Tesoro estadounidense, los inversores chinos aumentaron sus haberes en obligaciones del Estado en julio, contrariamente a la tendencia general, pese a los recientes temores manifestados por Pekín sobre la seguridad de las colocaciones chinas en Estados Unidos.
«Continuamos observando una demanda firme en las licitaciones de obligaciones del Tesoro», escribió Bethune en una nota.
Sin embargo, advirtió, la «situación podría cambiar» con la reactivación económica en curso y el «déficit federal debe comenzar a bajar», a riesgo de que su costo aumente fuerte y durablemente.
Japón y Gran Bretaña, respectivamente segundo y tercer tenedores de títulos del Estado estadounidense, también aumentaron sus compras de bonos del Tesoro.