Estados Unidos podría reconquistar dieciséis años después el Mundial de básquetbol, pero para ello tendrá que hacer frente a la amenaza europea, empezando mañana en semifinales ante Lituania (10:00), antes de que Turquía y Serbia midan fuerzas en el otro duelo (12:30, horarios en Guatemala).
Con la defensora del título España eliminada en cuartos, el camino parece más despejado para los norteamericanos, pero en absoluto sencillo, ya que los otros tres aspirantes han dado sobradas muestras de calidad y también aspiran a levantar el trofeo en la final del domingo en el Sinan Erdem Dome de Estambul.
Los lituanos consiguieron incluso pasar por encima de uno de los favoritos, Argentina (104-85) en un duelo de cuartos impresionante en el que el equipo báltico consiguió su objetivo de frenar a la estrella albiceleste, Luis Scola, con una gran defensa, clave junto a un espectacular acierto en triples.
La misión ahora será similar: Kevin Durant guió con 33 puntos a Estados Unidos a las semifinales ante una combativa Rusia (89-79) y será el hombre de referencia de un equipo que parte como favorito, aunque con cautela por el impresionante torneo de los lituanos.
«Tendrán sus opciones si juegan así contra Estados Unidos, con la misma concentración, disciplina y confianza. Pueden ganarles y lo saben, va a ser un duelo emocionante», vaticinó el técnico argentino, Sergio «Oveja» Hernández.
En caso de conseguirlo, Lituania accedería por primera vez a una final del Mundial y liquidaría el objetivo del equipo de Mike Kryzewski, que quiere romper la «maldición» de dieciséis años sin levantar el trofeo, desde el éxito del «Dream Team 2» de Shaquille O»Neal en Canadá-1994.
«Mister K» se ha adaptado a la ausencia de las principales figuras del equipo y ha sabido construir un bloque con un sistema de rotaciones casi perfecto, en el que Durant y Chauncey Billups parten como figuras, pero donde todos los jugadores suelen contar con varios minutos de juego.
Como resultado, el equipo se ha paseado literalmente en todos los partidos, salvo ante Brasil (70-68) en la primera fase y en la primera parte contra los rusos, a los que liquidó en el arranque de la segunda.
El segundo choque del día medirá a una Turquía lanzada y apoyada por los 15.000 hinchas que llenan sus partidos con una joven Serbia, subcampeona europea, que hasta ahora se ha mostrado muy sólida, aunque es el único semifinalista en haber perdido un partido, ante Alemania (82-81) en el grupo A.
«Antes de empezar el torneo les pedí a mis chicos poder llegar a semifinales y ahora estamos ahí. Vamos a ver si mejoramos lo que pedí», comentó el DT montenegrino del equipo local, Bogdan Tanjevic, tras pasar a semifinales.
Hedo Turkoglu y Ersan Ilyasova han constituido hasta el momento una sociedad letal y ambos, estrellas turcas en la NBA junto al ausente Mehmet Okur, serán los hombres a seguir por la defensa serbia, una de las más incómodas del torneo y que ya supo contener al español Juan Carlos Navarro en el anterior duelo.
Serbia, heredera de la Yugoslavia que conquistó los títulos en 1998 y 2002, confiará de nuevo en el talento de su base Milos Teodosic, decisivo con un triple espectacular para eliminar a los españoles, el acierto en el tiro exterior de Marko Keselj y la fuerza bajo el tablero de su pívot Nenad Krstic.
Sin apenas tiempo para descansar, los ganadores de ambas semifinales buscarán la gloria en la final del domingo, en Estambul a las 18h30 GMT, mientras que los perdedores tendrán que conformarse con luchar por el bronce a las 16h00 GMT.
El básquetbol latinoamericano quedó sin medalla en el Mundial por segunda edición consecutiva, después de la eliminación ayer de su último representante aún con opciones, Argentina, que se estrelló ante Lituania (104-85) en los cuartos de final.
Este torneo supone además un paso atrás, ya que hace cuatro años en Japón la albiceleste había llegado a las semifinales, donde perdió tras una gran batalla ante la futura campeona España (75-74), antes de topar con la fuerza de Estados Unidos en la pugna por el bronce (96-81).
Argentina, a pesar de su papel decepcionante, fue de nuevo el equipo en llegar más lejos, ya que Brasil cayó en los octavos tras perder precisamente ante sus vecinos del sur, y Puerto Rico firmó un fracaso rotundo con un doloroso adiós en su grupo de la primera fase.
En Japón-2006, el básquet latinoamericano había contado con cinco equipos, pero sólo los argentinos lograron superar la primera ronda, mientras brasileños, puertorriqueños, venezolanos y panameños naufragaban en sus respectivos grupos, sin poder acceder a los octavos.
Pero en esta ocasión ni la «Generación de Oro» argentina pudo salvar el expediente, quedando fuera de las semifinales de un gran torneo -Juegos Olímpicos o Mundial-, por primera vez desde su subcampeonato planetario en Indianápolis-2002.
Luis Scola fue la estrella absoluta, anotando más de treinta puntos en cinco de los siete partidos del equipo hasta la eliminación ante los lituanos y mitigando, junto a Carlos Delfino y Pablo Prigioni, las importantes ausencias de Emanuel Ginóbili y Andrés Nocioni.
El equipo se clasificó fácil en el grupo A, con sólo una derrota (Serbia, 84-82) y en octavos firmó un grandísimo triunfo en el Clásico sudamericano, derrotando a un combativo Brasil por 93-89 tras uno de los encuentros más vibrantes del torneo, pero todo se hundió ante el tiro exterior lituano.
«No hemos estado bien. En este partido sólo ha habido un equipo en la cancha y ha sido Lituania. Estamos decepcionados», admitió el DT albiceleste, Sergio «Oveja» Hernández.
Con un sabor de boca diferente quedó Brasil, que a pesar de perder el pulso en los octavos dio una magnífica imagen, con Marcelinho Huertas, Leandro Barbosa y Tiago Splitter como líderes de un equipo que sufrió un duro golpe a apenas unos días del torneo, por la lesión de Nené Hilario.
«Desgraciadamente quedamos fuera ante un gran equipo como Argentina, pero dejamos una imagen muy buena, hicimos un gran torneo y esto es el inicio de un camino», confió el entrenador argentino de los brasileños, Rubén Magnano.
Antes del pulso de octavos, la «verdeamarela» había terminado tercera en el grupo B, con tres triunfos (Irán 81-65, Túnez 80-65 y Croacia 92-74) y dos derrotas, una frente a Eslovenia (80-77) pero otra en un duelo apasionante en el que tuvo contra las cuerdas a Estados Unidos (70-68).
Huertas llegó a disponer de dos tiros libres a falta de tres segundos, pero no metió el primero, tiro el segundo a fallar y Barbosa, que logró el rebote, no consiguió encestar para forzar la prolongación.
Muchísimo más discreta fue la actuación de Puerto Rico, que acusó la lesión durante el Mundial de su estrella Carlos Arroyo y sólo pudo ganar a China (84-77), quedando eliminado en la última fecha tras caer ante la débil Costa de Marfil (89-78), cuando un triunfo le clasificaba para los octavos.
Los equipos latinos afrontan ya el futuro con ánimo de remontar el vuelo, empezando por la próxima cita importante, el Preolímpico de Mar del Plata en 2011, que servirá de paso previo a la próxima gran competición, los Juegos Olímpicos de Londres-2012.