Hace más de un cuarto de siglo leía en un prestigioso diario de los Estados Unidos de que era común manipular y engañar usando las estadísticas, especialmente en lo que se refiere a salud y educación, se ponía como ejemplo el caso de Cuba, que resaltaba que este país estaba con los índices más bajos en mortalidad infantil y de analfabetismo con respecto a la América Latina, como un logro de la Revolución Castrista.
Como ejemplo de esa manipulación, publicaron las estadísticas de salud y de educación en Cuba de los años previos a la Revolución y los datos recabados a principios de los 80, demostrando que ese país desde antes de la Revolución lideraba en esas dos ramas en el ámbito latino americano.
Algo igual creo que sucede con lo que se invierte en la educación en Guatemala, pues todos los grupos sociales, políticos y sindicales manejan únicamente los datos de los recursos que se asignan en el Presupuesto General de la Nación para tal fin y se hace caso omiso de los recursos que se invierten en la educación particular que, según parece, son mayores que el gasto público.
Si bien es cierto que los entendidos en la materia se dan cuenta de esa manipulación, no se ve ni se oyen una voz de alerta para que esos grupos no conviertan el engaño en aparente verdad, pues no hay nadie que dé opinión contraria.