Estabilidad


Raymond J. Wennier

¡BASTA, la violencia NO puede dominarnos! Una de las acepciones de la palabra estable habla de «mantener el equilibrio», concepto importante cuando hablamos de una sociedad cambiante en el siglo XXI. Hace diez años en una ceremonia de graduación, en mi discurso dije que en la primera década del nuevo siglo se dirí­a que la «estabilidad del futuro es el cambio». Querí­a implicar todos los descubrimientos cientí­ficos, todos los cambios que vení­an como tendencias pero con la probabilidad de ser asimilados al comportamiento del ser humano, todas las nuevas demandas materiales producidas por los programas de mercadeo de las empresas y por ende un cambio en valores y en ética en la sociedad del nuevo siglo. La misma sociedad está demandando cambios para cumplir las nuevas demandas para satisfacer las necesidades de la población. Sin embargo, durante los cambios es necesario que haya estabilidad, equilibrio en la vida de los ciudadanos. Hay dos tipos de cambios, uno es positivo y el otro es negativo, obviamente ambos están relacionados a una estabilidad que puede ser aparente o real. Si alguien repite constantemente que la sociedad está bien, que todo marcha correctamente, que la población está mejor ahora que antes, que las personas están más seguras ahora que antes, aunque sea mentira lo dicho y repetido en suficiente publicidad, los ciudadanos en su mayorí­a, van creyendo esas falsedades. Quiere decir que hay cambios aparentes pero no reales. ¿Cuántos Ministros han cesado en su puesto y cuántos han cambiado de un puesto a otro? ¿Cuántas veces, funcionarios del Gobierno han cambiado su opinión de un dí­a para otro? Se ha cambiado la palabra conciliación por confrontación y ese no puede ser un cambio positivo. En fin, actualmente no existe equilibrio para la población, para la sociedad. ¿Qué dependencia del Estado ha mantenido estabilidad para que los cambios que han querido hacer no afecten negativamente a la población? La mayor parte de la gente no está en equilibrio personal especialmente, ni familiar, ni laboral. La actuación de los funcionarios habla más que sus palabras. Hay más cambios negativos que positivos y lo peor es que no se proyecta una perspectiva de mejorí­a en el horizonte. Es el momento en que la sociedad civil tiene que trabajar para recuperar el equilibrio y que se den cambios positivos. En el campo educativo hay tantas organizaciones civiles y dependencias del Estado en las que cada quien habla de hacer cambio, que será difí­cil mantener el equilibrio en el transcurso del futuro a largo plazo. Las metas educativas a largo plazo tienen que ser el resultado del acuerdo en una visión compartida para el bien de la Nación. ¡He ahí­ el problema! Detrás de cambios puestos en práctica, deberí­an haberse contestado los siguientes interrogantes: ¿Por qué deberí­a darse ese cambio? ¿Qué se va a solucionar a largo plazo? ¿Cómo estos cambios son parte de una «reformación» del sistema educativo? Hace algunos años se puso el plan «Salvemos primer grado». Sin embargo, después de unos meses de iniciado no se volvió a mencionar. ¿Por qué? ¿Hubo realmente un estudio profundo sobre las causas que ameritaban un programa de tal naturaleza? A propósito, ¿Qué pasó con el programa de desayunos para los niños de primaria? Ya no se escucha algo al respecto. ¿Qué pasó con el estudio que Mineduc iba a hacer acerca de este programa? ¿Dónde está el equilibrio mientras se piensan cambios positivos y sus consecuencias a largo plazo? Creo que no existe un acuerdo en la sociedad de Guatemala acerca de qué tipo de persona queremos formar para la sociedad guatemalteca del futuro. No hay un acuerdo que produzca estabilidad mientras se hacen cambios positivos. Sucede que no hay una cultura de investigación de las causas que motiven un cambio y lo que se hace es poner parches en práctica. Se mantiene al recurso humano educativo en desequilibrio. Hay maestros que se preguntan ¿Y ahora qué otro programa, para el que no estamos entrenados, se va a implementar? ¿Es una ocurrencia del funcionario de turno? Es en parte, por estas razones que se da el rechazo al cambio; no entenderlos, no tomarlos en cuenta para el proceso de decisión, hace que crean que no pueden ser exitosos al hacerlo. Equilibrio, estabilidad, ¿dónde? Ante esto dicen, es «mejor», «más fácil», mantener el «statu quo». Muchas veces un cambio causa desequilibrio en otras áreas debido a la falta de estudio de las causas detrás del cambio. El liderazgo del macrosistema, igual que el del micro, debe demostrar el equilibrio, la estabilidad del manejo en su área por medio de propósitos claros y una dirección hacia las metas trazadas. El lí­der tiene que enseñar el camino; que la población comprenda y vea que al final de este camino habrá algo de mayor beneficio para todos. Las «altas expectativas» de sí­ mismo, de todos los involucrados en ese camino tienen que asegurar que haya estabilidad y equilibrio mientras se marcha hacia un futuro positivo para todos.