Cuando empezó a publicarse esta columna, hace cerca de 37 años, en el desaparecido Diario La Tarde, recuerdo que cuando no encontraba un tema de interés nacional que tocar, recurría, igual que otros columnistas, a tratar el problema del tránsito, enfocándolo en dos aspectos: uno, la gran cantidad de humo negro que emitían las camionetas urbanas contaminando el ambiente (lo cual aún sigue) y dos, los abusos de los pilotos de estos transporte contra usuarios y otros pilotos.
Las cosas han cambiado enormemente y ahora ya no es un tema de «relleno» para tratar de llenar espacios, sino parte de la conflictividad que estamos viviendo los guatemaltecos, principalmente de la capital, que implican y conllevan problemas de mayor magnitud, que nos demuestra que estamos cambiando, pero para mal.
Hace casi cuatro décadas cuando empezaba la segunda fase del conflicto armado, comentábamos los abusos de los pilotos, ahora, se trata de los constantes asesinatos de estos, ante la impotencia ciudadana, por miembros de maras que cobran extorsiones e «impuestos» y que matan por la negativa de la victima a entregarles lo que ganan, incluso, como ocurre siempre, a costillas de los que abordan esos vehículos colectivos con la zozobra de una muerte no anunciada y pagando hasta Q3.00 o Q4.00 por pasaje para que los conductores, supuestamente, puedan cubrir los costos criminales que se les hacen, en tanto los propietarios de las unidades se hacen… pero de la vista gorda.
Pero hay otro fenómeno que acapara la atención de muchos: el desastroso, apabullante y peligroso caos vial, debido, por una parte, al incremento del número de vehículos, la estrechez de las calles, la imprudencia de los ases del volante y particularmente a la colaboración que añade, con paso seguro, la municipalidad capitalina que realiza atascos viales con verdadera pasión, gracias a la mala actuación, en gran porcentaje, de los policías municipales de tránsito y a que Tu Muni realiza trabajos a diestra y siniestra, sin priorizar obras, ni hacerlas en horarios adecuados y de lo cual soy testigo por tener la desgracia de recorrer esas rutas conflictivas.
Y es que está muy bien que Tu Muni realice obras, pero está mal que no las planifique adecuadamente y para ello pongo ejemplos: el sábado pasado se cerraron varias calles cercanas al entronque del boulevard Los Próceres, Carretera a El Salvador, Diagonal 6 y zona 14; sin embargo, sobre dicha diagonal la municipalidad está construyendo aceras para peatones lo que convierte esa vía, en algunos lados, de dos carriles, en lugar de tres y por otra parte, nuestros generosos elementos de la iniciativa privada están construyendo suntuosos edificios y allí Tu Muni da prioridad a apoyar a los camiones, maquinaria pesada y picops que se estacionan frente a esas obras o ingresan y salen de las mismas, complicando más el asunto; el segundo caso se da en la Calle Martí¬ y ruta al Atlántico en donde, aparentemente, se va a construir otro viaducto, lo cual está bien, pero está mal que no hayan habilitado vías alternas adecuadas, el tercer caso lo encontré este lunes cuando empecé con angustia, a darme cuenta de que ya se empezaban a formar grandes colas sobre el boulevard Landívar hasta el de Vista Hermosa lo cual atribuí al atasco que se derivaba de la zona 10, pero tras casi 40 minutos de ir a vuelta de rueda, me di cuenta de que dos de la PMT se habían puesto a, supuestamente, dirigir el tránsito sin ninguna razón aparente y cuarto, al regresar por la tarde, había otra «atrancazón» sobre el mismo boulevard Vista Hermosa desde que termina el columpio hasta el cruce situado en Telgua. A la par mía viajaba en un vehículo con luz encendida uno de los cabezones de Emetra, quien seguramente iba a apagar el fuego, lo cual así hizo, pues el tal atasco se debía a que tres agentes de la misma PMT habían colocado conos para joder más la cosa, por lo que el «jefe» se bajó como sesenta y con sus manos quitó los obstáculos…
Todo esto, mas lo que muchos guatemaltecos vemos y sufrimos a diario me convence de que nunca antes algo ha sido tan cierto como el slogan «Tu eres la ciudad», efectivamente: un caos de lo más espantoso que nos destroza la salud antes que las balas que disparan durante las 24 horas del día….
Buena nota. Por cierto, contrario a lo amargo de estas experiencias cotidianas, mi respeto y simpatía para la señora Patricia de Arzú a quien no conozco personalmente, pero que creo realiza una magnífica labor y tiene un carisma muy particular que hacen gratas sus esporádicas apariciones en la televisión.