Esperanza para Brasil, dilema para el G8


Luiz Inácio Lula da Silva (D), presidente de Brasil, desciende del avión en el aeropuerto de Japón, para asistir a la invitación de la G8 donde explicaá los avances de los biocombustibles en su paí­s.

El club de los ocho paí­ses más ricos sopesaba hoy las ventajas y desventajas de los biocombustibles, que podrí­an reducir las emisiones contaminantes pero también encarecer los alimentos, mientras Brasil lanzaba en el G8 una intensa campaña en defensa de su etanol.


Los biocombustibles -producidos a partir de productos orgánicos como caña de azúcar, colza, aceite de palma, maí­z o remolacha azucarera- pueden servir para luchar contra el calentamiento de la Tierra al reducir las emisiones de gases con efecto invernadero generadas por combustibles fósiles.

Pero varios expertos advierten que su producción en masa puede empujar al alza los precios de los alimentos y provocar más emisiones de gases contaminantes, en vez de reducirlas, argumentos que Brasil rechaza tajantemente.

La cuestión de los biocarburantes «es uno de los temas candentes en las conversaciones de los lí­deres sobre los crecientes precios de los alimentos y la lucha contra el cambio climático», dijo un funcionario de la cancillerí­a japonesa, que pidió el anonimato.

«Es muy difí­cil alcanzar un consenso claro», añadió.

La Unión Europea (UE) se fijó como meta aumentar el porcentaje de biocarburantes en el transporte a 10% de aquí­ a 2020.

Pero los lí­deres del G8 señalaron hoy que es conveniente asegurar «la compatibilidad de las polí­ticas para una producción sostenible y la utilización de biocombustibles con la seguridad alimentaria».

El gobierno británico anunció ayer que bajará el ritmo de expansión de los biocombustibles luego de que un informe del Banco Mundial filtrado a la prensa indicara que la explosión del cultivo de carburantes vegetales es responsable en un 75% del encarecimiento de los alimentos.

«No hay duda de que (el uso de biocarburantes) tiene un efecto» en el precio de los alimentos, dijo el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, al margen de la cumbre del G8.

No obstante, defendió el desarrollo de biocombustibles de segunda generación fabricados a partir de partes no comestibles de plantas.

Según la canciller alemana, Angela Merkel, el G8 «necesita (fijar) estándares» sobre el tema y sus lí­deres pondrán todo su empeño en que «ningún alimento sea reemplazado por biocombustibles».

«El objetivo serí­a trabajar en una segunda generación de biocombustibles, y esto se verí­a reflejado en el documento» final de la cumbre del G8, añadió.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se reunió hoy en Sapporo -a 150 km de Toyako, donde se celebra la cumbre del G8- con los lí­deres de China, India, México y Sudáfrica, con quienes participará mañana en una sesión ampliada del G8 sobre clima.

«Brasil no aceptará ese argumento atravesado de que el biocombustible provoca inflación de los alimentos. Estoy yendo a Japón, a la reunión del G8, sólo por eso», afirmó el sábado el presidente del segundo paí­s productor de etanol, detrás de Estados Unidos.

Brasil defiende la producción de biocarburantes en paí­ses pobres como fuente de ingresos y fabrica su etanol a partir de caña de azúcar, mientras Estados Unidos utiliza maí­z.

A diferencia de Washington, Brasilia no subsidia su producción de etanol, asegura que cultiva la caña fuera de la selva tropical y afirma que ésta ocupa sólo un 0,4% del territorio nacional, contra el 7% en Europa.

Sudáfrica decidió la semana pasada excluir el maí­z de la producción de biocombustibles.

«Creemos que debe haber un marco internacional sobre biocarburantes», dijo a periodistas Marthinus Van Schalkwyk, ministro sudafricano de Medio Ambiente.

En una carta, las principales asociaciones de productores de etanol de Brasil, Canadá, Estados Unidos y Europa reclamaron a los lí­deres del G8 que consideren a los biocombustibles como parte de la solución «a la dependencia mundial del petróleo».

«Brasil no aceptará ese argumento atravesado de que el biocombustible provoca inflación de los alimentos. Estoy yendo a Japón, a la reunión del G8, sólo por eso».

Luiz Inácio Lula da Silva

Presidente de Brasil