El presidente ílvaro Colom espera que el dossier sobre migración avance durante la administración del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, ante la expulsión creciente de guatemaltecos de suelo norteamericano, que este año llega a 23 mil 921.

«Definitivamente tenemos esperanza de que el tema de migración avance. Creo que hay que esto hay que verlo desde dos niveles, uno la parte del Gobierno americano y sus leyes, y el otro, la agudeza o la diplomacia que hagamos como bloque de países que tenemos esa migración fuerte a Estados Unidos», afirmó Colom.
En rueda de prensa el mandatario guatemalteco sostuvo que espera que las acciones se encaminen por el proceso de legalización de los migrantes, así como de que se genere «una serie» de permisos de trabajo, toda vez que en Estados Unidos residen alrededor de 1,2 millones de guatemaltecos, la mayoría indocumentados.
«Entiendo perfectamente que en el proceso electoral el tema migratorio se tome con mucha delicadeza, pero ahora viene el período de presidente electo, un período mucho más relajado, importante para incentivar propuestas», subrayó el mandatario.
Colom centra sus esperanzas en la filosofía de Obama, misma que conoce por medio de su libro, así como por los discursos que ha escuchado del senador demócrata negro, como el mensaje que transmitió el martes al conocer que había ganado el proceso electoral estadounidense.
«Le dije a mi señora, ahí vas a ver que habla primero de la unidad de Estados Unidos y al final habla de esperanza. Y matemáticamente. Me parece que es un líder que es muy coherente con lo que ha escrito, con lo que ha dicho. Me parece que vienen buenos tiempos», refirió Colom.
Entre las políticas gubernamentales figura la capacitación constante de cónsules generales de Guatemala en Estados Unidos, para actualizar sus conocimientos sobre la legislación federal norteamericana, para que puedan auxiliar oportunamente a los guatemaltecos que lo necesiten.
La preocupación de las autoridades se debe a la alta cifra de guatemaltecos expulsados de Estados Unidos durante 2008 hasta los primeros días de noviembre (23.921), que supera a la que se registró en todo 2007, cuando alcanzó el récord de 23.062 deportados.