Especies por ser prohibidas


El atún rojo pescado para hacer sushi, los elefantes perseguidos por su marfil y la crí­a de tigres en China encabezarán la agenda de la conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) que comienza el sábado en Doha.


Los 175 miembros de la CITES, que se reúnen en una conferencia bajo la égida de la ONU del 13 al 25 de marzo en la capital de Qatar, se preparan para fuertes polémicas sobre la forma de proteger la frágil biodiversidad, cuyo valor comercial provoca ataques cada vez más intensos.

Hasta ahora, este foro era más conocido por las medidas adoptadas para restringir el comercio de especies carismáticas como los grandes felinos, los simios y los elefantes.

En esta oportunidad, por primera vez una especie marina –el atún rojo (Thunnus thynnus)– tendrá el papel protagonista.

A pesar de las cuotas que se impusieron los mismos productores, la pesca intensiva ha reducido considerablemente las reservas de atún, disminuyéndolas en hasta 80% en el Mar Mediterráneo y el Atlántico occidental desde 1970.

Gracias a Mónaco, Estados Unidos y la Unión Europea (UE), crece la presión para que este pez sea incluido en el Apéndice I de la lista de la CITES, sumándose a especies célebres como el gorila de las montañas y el leopardo de las nieves.

«Tratar especies marinas de gran valor comercial –un comercio que vale miles de millones de dólares– es un gran paso para la CITES», afirmó Sue Lieberman, directora de polí­tica internacional del Pew Environment Group en Washington.

La industria pesquera ha sido responsable de mantener reservas de atún rojo desde los años 60. Sin embargo, esta especie ha declinado año tras año, destacó Lieberman.

«Otros dos a cinco años de pesca excesiva, y no se recuperarán», dijo Lieberman en una entrevista.

Japón, el principal mercado para el atún rojo, se opone enérgicamente a su prohibición y ya está haciendo gestiones para bloquear los dos tercios de los votos necesarios para que la propuesta sea aprobada. También ha amenazado con ignorar la prohibición si fuese votada.

Otras especies marinas serán estudiadas para su eventual inclusión en el Apéndice II, que las regula pero no prohí­be el comercio a través de las fronteras.

Estas incluyen ocho especies de tiburones, así­ como el coral rojo y el rosado, preciosos para la joyerí­a.

Tanzania y Zambia, que presentaron una moratoria de nueve años sobre el comercio del marfil después de una venta masiva de reservas por otros cuatro paí­ses africanos, en 2008, se comprometieron a volver a hacerlo.

China y Japón, los principales mercados para los colmillos de elefante, probablemente apoyarán esa medida.

Pero unas dos docenas de paí­ses africanos, con el posible apoyo de Europa, tratarán de extender la prohibición a 20 años.

A diferencia de muchos foros de negociación de las Naciones Unidas, la alineación de los intereses nacionales puede evolucionar de una propuesta a la otra.

Estados Unidos y Europa tienen una causa común en el atún, pero no están de acuerdo, por ejemplo, sobre el oso polar, cazado legalmente por los pueblos indí­genas del Artico, que a menudo venden la piel del animal. Estados Unidos pidió que fuera incluido en la lista del Anexo I.

Por su parte, China se ha encontrado en varias oportunidades en la posición del acusado.

El foro examinará una resolución destinada a condenar la crí­a de tigres, practicada únicamente en China. El paí­s más poblado del mundo también es un importante mercado para el marfil y las aletas de tiburón.

En el caso de muchas propuestas, unos pocos paí­ses se ven afectados directamente, creando una situación en la cual las diversas partes intercambian favores y votos… o más, de acuerdo con varios veteranos de la CITES.

«Hay corrupción, y naturalmente hay gobiernos corruptos», afirmó Lieberman, una ex negociadora estadounidense que ha estado relacionada con la CITES durante más de 20 años.