España, lí­der en donar órganos para trasplantes


En 2009, España efectuó 4.028 trasplantes gracias a 1.605 donantes, un nuevo récord para el paí­s. ARCHIVO

«Te cambia la vida, es como volver a nacer», asegura Petra Lázaro-Carrasco, una de los miles de receptores de un órgano en España, paí­s lí­der en donaciones para trasplantes que quiere impulsar una norma común aprovechando su presidencia en la Unión Europea (UE) este semestre.


Antes de que Petra Lázaro-Carrasco, de 62 años, consiguiera un trasplante de riñón, hace ya más de dos décadas, esta ex secretaria pasaba tres horas al dí­a, tres dí­as por semana, conectada a una máquina de diálisis.

Mantener un trabajo resultaba imposible y las vacaciones quedaban limitadas a lugares que tuvieran un hospital cerca donde pudieran limpiarle la sangre de residuos que su riñón no podí­a filtrar.

«No te puedes imaginar la gratitud que siento. Pienso en ello todos los dí­as y siempre me emociono. A veces incluso me acaricio la zona donde está mi nuevo riñón… Le estoy muy agradecida a la familia y al chico que murió», añade, visiblemente afectada.

Petra es una de las beneficiadas del sistema de coordinación de trasplantes que empezó en 1989 y que hoy dí­a está presente en los 168 hospitales de España, lí­der mundial en donación de órganos para trasplantes desde 1991.

En 2009, España efectuó 4.028 trasplantes gracias a 1.605 donantes, un nuevo récord para el paí­s.

El número de donantes fallecidos por cada millón de personas –referencia utilizada comúnmente– fue de 34,4 en 2009, casi el doble del 18,1 registrado en toda la UE en 2008 y más que los 26,3 de Estados Unidos.

Por ello, España, aprovechando su presidencia en la UE, impulsa una directiva común para garantizar la calidad y seguridad de los trasplantes estableciendo reglas como la voluntariedad y gratuidad.

«La clave del éxito de estos trasplantes reside en la comunicación con la familia del posible donante», asegura Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

«Hay que comunicar bien la muerte, explicar bien todos los pormenores y después, escuchar. De esta forma, la familia casi siempre accede a la donación», afirma.

Los coordinadores de los trasplantes pasan horas escuchando a los familiares y explicándoles la importancia de este gesto en una habitación privada, fuera de los ojos de las salas comunes.

Actualmente sólo el 15% de las familias en España rechazan dar el consentimiento para la donación. En los años 80, esta cifra rondaba el 40%. En muchos hospitales, este número se reduce a cero.

La Organización Nacional de Trasplantes desea reducir ese porcentaje hasta menos del 10%.

La decisión de donar puede salvar hasta a cuatro pacientes a la vez gracias a un hí­gado, un riñón, un pulmón e incluso un corazón.

En marzo de 2009 se alcanzó un récord de 32 trasplantes practicados en un mismo dí­a gracias a 13 donaciones, incluyendo un corazón.

En enero, el Hospital Virgen de Rocí­o de Sevilla (sur) realizó el segundo trasplante de cara que se efectúa en España tras una operación que duró 30 horas.

Gracias al sistema sanitario español, el trasplante siempre es gratuito. La familia del donante y el paciente nunca se conocerán y tendrán, como único enlace, al coordinador.

Pero mucha gente siente una conexión especial con el donante muerto, que les ha permitido tener una nueva vida.

Ese es el caso de Iluminada Martí­n Crespo, que recibió un riñón hace 20 años, cuando sólo tení­a 23. Dos años exactos después de la muerte del donante, Iluminada dio a luz a gemelos.

«Creo que es mi regalo hacia él», afirma.

Matesanz no ve razones por las cuales este sistema no pueda extrapolarse a toda la UE: Italia y Portugal han puesto en marcha un sistema similar y las donaciones están aumentando, y otros paí­ses como Reino Unido estudian hacerlo.

El ministerio de Sanidad estima que si el sistema español se extendiese a toda la UE, la cifra de donantes podrí­a rondar los 18.000, frente a los cerca de 9.000 actualmente.

De esta forma podrí­an salvarse cada un año al menos 20.000 vidas.