Esos amigos no son amigos


EDUardo-Blandon-2013

El reciente bochorno que algunos gobiernos europeos hicieron pasar al Presidente de Bolivia, está lleno de simbolismo que hay que interpretar no por razones de sabihondez, sino para entender el actuar de los países ricos y trazar políticas que conduzcan a conductas justas.

Eduardo Blandón


Debe decirse pronto, que la acción ha puesto en vergüenza en primer lugar a los países involucrados en la humillación de Evo. Son ellos quienes bajando la cerviz de manera impropia, se han faltado el respeto. A ellos hay que atribuir el ridículo al que han expuesto a sus pueblos, a los ciudadanos que sin lugar a dudas comprenden el sentido de la dignidad.

¿Decisión inteligente? ¿Movimiento político oportuno? Así lo han juzgado esas naciones y es probable que lo sean. Pero no es menos cierto que al obedecer servilmente lo mandado por el gobierno norteamericano, han mostrado debilidad plena: económica, política, militar… pero sobre todo moral.

El pragmatismo del que han hecho gala para no disgustar a la potencia del norte, trasluce volubilidad. Los países occidentales han evidenciado falta de carácter. Francia debe renunciar al pavoneo de sentirse diferente, autónoma e independiente. Su pose es hipócrita. Tanto como España e Italia de los que en verdad nunca se ha esperado mucho.

Hay que tomar nota y comprender que esos países no son aliados confiables: se doblan como papel al menor soplo. Carecen de una ética mínima elemental con los que pueda establecerse una relación de confianza. La credibilidad hacia ellos ha quedado destruida y los puentes que nos tiendan deben percibirse con sospecha. No se puede confiar más en sus indecorosas intenciones.

El mal momento habría podido tomar otro rumbo si reconociendo el error, piden disculpas por el entuerto. Pero no ha sido así. Más bien creyendo que los países latinoamericanos están poblados por deficientes mentales o quizá presumiendo listura, dieron explicaciones imbéciles que los ha hundido más en el descrédito. Se trata de la conducta del tramposo que subestima a quien se juzga poco inteligente.

Los países occidentales han debido elegir y se decantaron por la inmoralidad. Les tocará sufrir la consecuencia de sus actos. Latinoamérica haría bien recordándoles sus mentiras, atropellos y falta de sentido de dignidad. Que no vengan de nuevo con prédicas sobre derechos humanos, justicia social y palabrerío sin fondo. No les luce.