Esfuerzos contra la violencia son insuficientes para reducir muertes


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En el primer trimestre del año el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) cuantificó la muerte violenta de un mil 531 personas, mientras que en 2012 la cifra era de un mil 440, lo que representa 91 casos más, y 52 menos en comparación con 2011, cuando se registraron un mil 583.

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Leve repunte en las muertes violentas: 91 muertos más que los primeros tres meses del 2012

Análisis de la Policía Nacional Civil (PNC) y de expertos en seguridad indican que los móviles de los crímenes, el impacto y la frecuencia con que ocurren estos hechos son indicadores que no permiten que la población perciba los intentos por procurar un clima de seguridad.

Según el análisis del Inacif, en 2013 y 2012 las causas de muerte clasificadas dentro del parámetro de violencia fueron por arma de fuego, arma blanca, asfixias en todas sus modalidades, decapitaciones y desmembramientos.

En 2011 la institución no incluía en su informe algunos detalles –como especificaciones de casos de desmembramientos y las decapitaciones dentro de las causas de muerte por violencia–, pero la cifra resultó ser más alta en comparación con este año.

La diferencia del porqué el 2011 se ubica como el más violento en comparación con los dos años recientes, se deriva de que la cifra de muertes nunca descendió, pues los crímenes se mantuvieron entre 505 a 548 en los meses de dicho año.

En cambio, en 2012 las estadísticas descendieron notablemente en los primeros meses del año –de 507 a 446–; mientras que en 2013 se reporta una baja en febrero –485– y nuevamente una pequeña  alza en marzo –495–.

Por otro lado, en los últimos tres años, enero se ha convertido en el mes con más índices de violencia. Este año la cifra fue de 551, mientras que en 2012 se reportaron 507 casos y en 2011 sumaron 548.

MAPA DE CRIMINALIDAD
Históricamente las sedes del Inacif que reciben más cadáveres por violencia son las que se ubican en la ciudad Capital, Chiquimula, Escuintla, Santa Rosa y Zacapa.

Investigaciones de la institución policial dan cuenta que en el departamento de Guatemala, pero principalmente en sus municipios, se concentra un buen porcentaje de las muertes.

De acuerdo con la PNC, los móviles de los crímenes en la ciudad capital son en un 40 por ciento por extorsiones, el 30 por ciento por venganzas, el 20 por oponerse al robo del patrimonio y el otro diez por ciento se concentra por defensa propia, riñas, entre otros.

En cambio, en los departamentos antes descritos, la criminalidad responde a la falta de control de las armas de fuego y la presencia de grupos vinculados al crimen y la delincuencia organizada, quienes responden violentamente ante cualquier amenaza.

Recientemente, el viceministro de Seguridad, Edi Juárez, dijo que la falta de control de las armas en algunos departamentos del país era una problemática que se atendería pronto, por ello la cartera del Interior trabaja en un plan de despistolización.

Al respecto, Mario Polanco, director del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), considera que la presencia del crimen organizado fortalece la inseguridad y la violencia en los departamentos, sin que existan mecanismos de prevención e investigación.

“Nosotros hemos dicho que la violencia se concentra en la capital, Chiquimula, Santa Rosa y Escuintla. Siempre hemos recomendado que allí deberían establecerse fuerzas de tarea, pero no hay un mecanismo para prevenir la violencia o la inseguridad, y tampoco para realizar investigación”, dice Polanco.

CAPITAL VERSUS DEPARTAMENTOS
El 2012 fue calificado como uno de los mejores para el presidente Otto Pérez Molina y su gabinete de seguridad. En la ciudad Capital hubo días en los que la cifra de muertes llegó a  cuatro  o incluso a cero, situación que durante la administración de Álvaro Colom no se reportó.

Sin embargo, en los departamentos la situación no cambió mucho.

A inicios de este año las autoridades anunciaron que extenderían la actividad operativa de las Fuerzas de Tarea al interior del país; sin embargo, hasta hoy no se conocen detalles de esa supuesta estrategia.

De acuerdo con Verónica Godoy, directora de la Instancia de Monitoreo y Apoyo a la Seguridad Pública (IMASP), la diferencia de los resultados de la Capital y el interior del país se deriva de la unificación de esfuerzos entre el Ministerio Público (MP) y Policía Nacional Civil (PNC) del departamento de Guatemala.

En cambio, en el interior, esta conexión entre las autoridades no logra consolidarse, por tanto no se observa ni percibe una baja en los índices de criminalidad.

Los resultados alcanzados el año anterior por parte del Mingob, según analistas y autoridades de esa cartera, responden al trabajo de investigación realizado por el Departamento de Delitos contra la Vida de la PNC, que cobró vigencia en 2009, durante la gestión del exministro Raúl Velásquez.

La implementación de este módulo de investigación se gestionaba desde hacía varios años atrás.

El proyecto fue apoyado por la Embajada de España y en la actualidad es un modelo que trata de replicarse a los municipios –existe una unidad de investigación similar, pero no suficientemente fortalecida– y a otras áreas del país.

Los analistas y las propias autoridades coinciden en que la prevención del delito es vital para mejorar la seguridad, no obstante este desafío aún no se alcanza.

PERSISTE PERCEPCIÓN NEGATIVA
Pese al descenso de hechos de violencia, la población no puede percibir esos cambios y según expertos en seguridad esto responde a los orígenes de las muertes –extorsión, venganzas, robo, entre otros–, el impacto con que suceden y la frecuencia.

La directora de IMASP dice que mientras la población siga observando los crímenes con móviles de violencia extrema, la misma frecuencia y un fuerte impacto, es difícil que cambie esa percepción.

“Tiene que ver el impacto que generen los casos en la sociedad, porque hemos hablado y visto cómo han aumentado los desmembramientos, la forma como suceden y que se convierte en un reto total a la autoridad.  Hay días violentos donde se comete una serie de hechos que evidentemente afecta la percepción”, dice Verónica Godoy.

Polanco por aparte, explica que una mejor percepción de la situación se debe basar únicamente en resultados, pues de otra forma no puede ser.

“El único mecanismo para cambiar la percepción del aspecto tan negativo en que se encuentra debe ser sobre la base de resultados, en la medida que desarticulen bandas, capturen delincuentes y disminuyan los hechos delictivos, ahí influirá en la percepción”, anota Polanco.

“Por el momento la población continúa afectada al ver cuando una moto está cerca de su carro, o en un bus cuando se sube alguien con aspecto poco agradable”, dice el entrevistado.

Osman Marroquín, un ciudadano guatemalteco entrevistado por La Hora en Ciudad Quetzal, fue consultado para conocer su percepción sobre el tema de seguridad, respondió: “La situación no ha mejorado en nada, siguen los asaltos a los buses, las extorsiones, los paros en el transporte. Esto está peor, el Presidente decía que nos iba a dar seguridad pero no se ve nada claro”.

Ana de Gómez, entrevistada en el kilómetro 14 de la ruta Interamericana, por aparte, dice que la inseguridad es un problema histórico, que no tiene solución.

“Creo que es difícil que alguien cambie este problema; presidentes van y presidentes vienen, pero ninguno es capaz de enfrentar a los delincuentes.  Esto no tiene solución”, reitera.

Otros, en cambio, apuestan por los valores morales que deben ser trasladados de padres a hijos.

“Son los padres los que fallan con sus hijos, hoy hay muchos delincuentes en la calle que ni siquiera tienen la mayoría de edad, pero esos delincuentes son el resultado de la falta de valores”, dice el ciudadano Julio Sosa.

PREVENCIÓN
La Hora intentó obtener la versión del titular de la Cartera del Interior, Mauricio López Bonilla, y del viceministro de Seguridad, Edi Juárez, sin embargo ninguno de los dos contestó a las reiteradas llamadas a su teléfono celular. En su lugar fue consultado el vocero de la institución.

Guillermo Melgar, portavoz del Mingob, explicó que la prevención es uno de los mecanismos más importantes por los que apuestan, pues con ello se reducirían los índices delictivos y el hacinamiento en las prisiones del país.

“El ministro –Mauricio López Bonilla– y el tercer viceministro –Árkel Benítez– buscan doblegar los esfuerzos en la parte preventiva del delito y también buscando en la juventud la prevención de delincuentes.  Se va a trabajar para que los jóvenes tengan una orientación diferente y puedan adquirir valores que les generen identidad nacional, para conocer cuáles son los derechos y obligaciones”, argumenta Melgar.

Por otro lado, el funcionario dijo que es preocupante que de 250 mil casos anuales que conoce el Organismo Judicial (OJ), únicamente el 25 por ciento alcanza sentencias.

“La Policía detuvo a 250 mil personas aproximadamente –en 2012–, los somete a consideración del juez de turno y pasa el procedimiento a primera instancia, sentencias, salen apelaciones, casaciones, a la Corte Suprema y termina a lo que es ejecución, cuando llega a sentencia, de los 250 mil solo hay 25 mil sentencias. ¿Qué pasa con el resto?”, se pregunta el portavoz.

MUERTES VIOLENTAS
PRIMER TRIMESTRE 2013-2011

2013: 1 mil 531
2012: 1 mil 440
2011: 1 mil 583

Causas: Arma de fuego, arma blanca, asfixias en sus diferentes modalidades, desmembramientos y decapitaciones.

Principales móviles de los crímenes en la capital: Extorsión, venganzas, robo al patrimonio, entre otros.

Principales móviles de asesinatos en el interior del país: Operatividad de grupos del crimen organizado y descontrol en la circulación de arma de fuego.

Fuentes: Inacif y PNC.

SEGÚN PNC
CAUSAS DE LA VIOLENCIA

40% extorsiones
30% venganzas
20% robo del patrimonio
10% defensa propia, riñas, entre otros motivos.

“Nosotros hemos dicho que la violencia se concentra en la capital, Chiquimula, Santa Rosa y Escuintla. Siempre hemos recomendado que allí deberían establecerse fuerzas de tarea, pero no hay un mecanismo para prevenir la violencia o la inseguridad, y tampoco para realizar investigación”.
Mario Polanco
GAM