Los álbumes escolares lo dicen todo. Hojear el anuario de la escuela secundaria de San Antonio, John Jay High School, y verá la historia de las escuelas de Texas de los últimos 50 años reflejada en las fotos de cada clase: un grupo minoritario va creciendo rápidamente y a partir del año 2000 ese proceso se acelera.
En ciudades grandes y chicas, incluidos centros urbanos como Dallas y Houston, y localidades como Amarillo y Beaumont, el porcentaje de niños anglos va descendiendo a paso acelerado. El promedio en la mayoría de las ciudades es del 10% y en urbes como Brownsville y Laredo apenas llaga al 1%.
En Northside ISD, el distrito más grande de San Antonio, la cantidad de estudiantes anglos bajó del 38% al 19%.
Calvin «Buck» Buchholtz ha sido testigo de este proceso.
La mayoría de los estudiantes de la Jay High School eran blancos cuando Buchholtz dio sus primeros pasos como maestro hace 40 años. Hoy, el 83% del estudiantado es hispano.
Buchholtz, quien es consejero estudiantil en la escuela, dijo que no piensa demasiado en el profundo cambio demográfico que experimentó la institución. «Está documentado», comenta, mientras observa los rostros en los álbumes.
Los no hispanos son una minoría en las escuelas públicas.
Los anglos representarán menos del 30% de los 5 millones de estudiantes de las escuelas públicas en 2013.
En los dos últimos años, la cantidad de estudiantes blancos disminuyó un 5,5% (88.256 estudiantes), mientras que el número de hispanos subió un 8% (187 mil 181 estudiantes).
El Express-News informó por primera vez de esta tendencia hace dos años. Desde entonces, los niños hispanos pasaron a ser mayoría en las escuelas públicas del estado.
Habrá que ver si los modelos y los recursos existentes pueden hacer frente a esta nueva tendencia. «Cada vez habrá más chicos de ascendencia hispana y eso plantea un reto», manifestó Lloyd Potter, el demógrafo de Texas.
Buena parte del incremento lo generan hijos de familias de bajos ingresos, lo que podría afectar la prosperidad futura del estado, dependiendo de lo que hagan los líderes y los legisladores estatales para hacer frente a esta nueva realidad.
Demógrafos y educadores se muestran alarmados porque el porcentaje de hispanos que van a la universidad es muy inferior al de los blancos.
«Si no logramos educar a la creciente población hispana, correrá peligro la calidad de vida en Texas», pronosticó Potter. «Y todos los distritos escolares tendrán que tomar medidas para asegurarse de que pueden satisfacer las necesidades de los chicos hispanos. Este es un desafío enorme».
Un informe del Instituto de Investigación de la Educación Superior de la Universidad de Pensilvania, difundido el mes pasado, señala que Texas encara un futuro peligroso. Después de todo, figura 39no entre todos los estados en cuanto a porcentaje de adultos -personas mayores de 25 años- que tienen al menos dos años de estudios universitarios, según el informe.
Entre los jóvenes, el 43% de los anglos completó al menos dos años, mientras que entre los hispanos apenas el 15% lo hizo, según el estudio.
Es una tendencia que se inició hace mucho y que se aceleró en la última década.
De acuerdo con el Censo Nacional, los tejanos que se identifican como hispanos representan dos tercios del crecimiento registrado en el estado desde el 2000. Los hispanos son hoy el 38% de los 25,1 millones de habitantes, un incremento del 32% respecto a 1990.
Hay quienes dicen que no se hace lo suficiente para preparar al estado para atender una población estudiantil que es en su gran mayoría de bajos ingresos.
La cantidad de estudiantes de familias de bajos ingresos aumentó en 1,1 millones desde el 2000.
Para comprender mejor el ambiente en que viven los estudiantes, los maestros de la Jay High School visitan viviendas del Southwest Side, incluidas algunas de familias de muy pocos medios.
La batalla que tienen por delante es cuesta arriba.
En vista de las dificultades que tienen los padres para salir adelante, son los maestros los que inculcan a los chicos la importancia de la educación, según Potter. «Si no hay nadie que los incentive en la familia, los maestros somos los que hacemos de villanos, los que les insistimos en esto a cada rato».
A menudo a los chicos les cuesta estar despiertos durante las clases, tienen dificultades para entender las lecciones y están dos o tres niveles por debajo del que deberían tener, indicó Susan García, maestra de cuarto grado en la escuela primaria Hatchett Elementary.
«Paso la mayor parte del día preocupada de lo que van a comer a la noche, de si tendrán que soportar otra pelea familiar. Me pregunto si, en vista de lo retrasados que están, pensarán que no tiene sentido intentar estudiar», manifestó García. «Creo firmemente que muchos de nuestros padres tratan de preparar a sus hijos para la escuela de la mejor manera posible. Pero sus padecimientos económicos les causan tanta tensión que no se dan cuenta de que sus hijos pueden estar teniendo problemas en la escuela».
Distintos estudios revelan que muchos estudiantes de familias de bajos recursos no tienen un vocabulario desarrollado ni están habituados a leer.
«Esos chicos ingresan al sistema escolar y sus prognosis de éxito son relativamente bajas comparado con las de los chicos de familias de clase media o alta», expresó Potter, el demógrafo. Acotó que es importante «que los chicos se presenten al jardín de infantes listos para aprender».
Los líderes estatales están al tanto de este efecto, pero redujeron el presupuesto de un programa que ayuda a los chicos de bajos recursos a mejorar sus posibilidades de aprender.
«Si no invertimos en ellos, no vamos a conseguir resultados», dijo Potter.
Ya para el 2015 los hispanos serán el grupo poblacional más grande de Texas y Potter dice que para apreciar el cambio demográfico que se está produciendo basta con ver los álbumes estudiantiles.
Apenas el 30,5% de la población estudiantil es blanca hoy.
«Si uno observa a nuestros estudiantes», comentó Potters, «está viendo nuestro futuro».
Las minorías sobrepasan
ahora a los blancos
Por primera vez, las minorías raciales y étnicas representaron más del 50% de los nacimientos en Estados Unidos, coronando décadas de un acelerado crecimiento migratorio que ahora experimenta una desaceleración.
Las minorías representaron cerca de 2,02 millones de los nacimientos en Estados Unidos en los 12 meses que terminaron en julio de 2011, equivalentes a 50,4% del total. En 1990, esa proporción fue de 37%.
Las cifras del nuevo Censo de 2011 resaltan los cambios radicales en la composición racial del país y marca una transformación en un país alguna vez dominado por blancos y profundamente dividido por la esclavitud y los derechos civiles, aun cuando hoy se debate por el tema migratorio.
«Este es un hito», dijo Roderick Harrison, un exdirector de estadísticas raciales de la Oficina del Censo de Estados Unidos y actualmente sociólogo en la Universidad Howard. «Esta generación está creciendo mucho más acostumbrada a la diversidad que sus mayores».
El informe es revelado mientras la Corte Suprema se prepara para dictaminar sobre si resulta procedente una estricta ley migratoria en Arizona. Muchos estados más sopesan medidas igualmente severas, aun cuando la debilidad de la economía ha derivado en una menor cantidad de hispanos que buscan ingresar a territorio estadounidense.
«Nos encontramos en un período peligroso en el que quienes apelan a los aspectos antiinmigrantes están avivando una división y hostilidad que podría tomarnos décadas superar», dijo Harrison.
En general, la población minoritaria del país sigue creciendo, luego de un conteo de hispanos más alto de lo esperado en el Censo de 2010. Las minorías crecieron 1,9% a 114,1 millones de personas, o 36,6% del total de la población en Estados Unidos, impulsadas por una oleada migratoria previa en la que jóvenes familias llegaron a territorio estadounidense, elevando el número de mujeres hispanas en edad fértil.
Sin embargo, una reciente desaceleración en el crecimiento de las poblaciones hispanas y asiáticas está cambiando las nociones sobre el momento de llegada del punto crítico de Estados Unidos, en el que los blancos no hispanos se convertirían en minoría. Después que los resultados del Censo de 2010 sugirieron un cambio de situación tan pronto como para el 2040, los demógrafos ahora creen que el momento de inflexión podría tener un retraso de varios años una vez que los nuevos pronósticos sean dados a conocer en diciembre.
Los demógrafos creen que el aumento de la población hispana ha llegado a su pico.
El crecimiento porcentual de los hispanos bajó de 4,2% en 2001 a 2,5% el año pasado. Su crecimiento habría sido incluso menor si no fuese por su tasa de natalidad relativamente alta: siete nacimientos por cada deceso. La edad promedio de los hispanos en Estados Unidos es de 27,6 años.
Los hispanos y los asiáticos son los grupos minoritarios de más rápido crecimiento en el país, y representan 16,7% y 4,8% de la población total, respectivamente.
De las 30 áreas metropolitanas que presentan el crecimiento más rápido de la población hispana en la década pasada, todas mostraron un menor crecimiento en 2011 que en sus años de mayor crecimiento, que fueron 2005 y 2006, cuando el auge en la construcción atrajo más migrantes a un empleo de bajo salario.
La población latina es muy joven, lo que significa que seguirán teniendo muchos descendientes en comparación con la población general», dijo Mark Mather, vicepresidente asociado de la Oficina de Información Poblacional.
«Pero estamos viendo una desaceleración que probablemente es el resultado de múltiples factores: menores tasas de natalidad en la población latina, combinadas con una menor migración. Si ambas tendencias continúan, habrá grandes cambios en el futuro», agregó.
William H. Frey, un demógrafo del Instituto Brookings, quien analizó los datos del censo, señaló que el debate sobre leyes migratorias podría ser menos apremiante ahora, dada la reducción en el crecimiento. «El actual interés del Congreso y de la Suprema Corte en reducir la migración -y en especial la preocupación por la migración ilegal de hispanos poco calificados- representan problemas que bien podrían haber quedado atrás».
Lloyd Potter
Demógrafo de Texas