Los centros carcelarios en donde guardan prisión los reos, constituyen una «escuela del crimen», debido a las condiciones precarias y a la violencia a la que están expuestos.
lahora@lahora.com.gt
Francisco Jiménez, Ministro de Gobernación, señaló en una reciente conferencia de prensa, que los centros carcelarios no cumplen con los estándares internacionales de calidad, ya que las condiciones en las que se encuentra el privado de libertad hacen que el proceso de rehabilitación sea más complicado.
A decir de Jiménez, aquellas personas que están en las cárceles por delitos menores, al enfrentarse con la problemática de no contar con prisiones adecuadas y al estar expuestos a relacionarse con presidiarios de alta peligrosidad, que los obligan a formar parte de las bandas delictivas; su estadía en los centros preventivos se convierte en una «escuela del crimen», se contagian y ponen en práctica lo adquirido cuando salen libres.
El titular de la cartera de seguridad, dijo que para el año 2011 tienen previsto construir dos cárceles de máxima seguridad, dos penales preventivos y cuatro de cumplimiento de penas.
Por su parte, Sergio Morales, Procurador de Derechos Humanos (PDH), señaló que la problemática por la cual los reos no logran rehabilitarse, responde a que no existe una política que permita la reeducación de los reclusos, por el trato inhumano que reciben y las condiciones de hacinamiento en que viven.
El Magistrado de conciencia, señaló que el proceso para las personas que purgaban su condena por delitos menores, era difícil por la espiral de violencia a la que están expuestos, así como porque muchas veces, son golpeados por otros reos, o inclusive son violados en los centros penales.
Cuando las reos salen a la calle, se convierten en personas resentidas con la sociedad por las malas experiencias que vivieron allí adentro. Esa es una de las razones por las que cuando concluyen la condena impuesta, se convierten en personas con malas actitudes, dijo el PDH.
Morales indicó que es necesario hacer esfuerzos para que los reos no sean tratados y alimentados como «animales», por el contrario, se les debe ayudar en su rehabilitación, así como se deben buscar actividades recreativas que les permita convertirse en mejores ciudadanos cuando salgan de las prisiones, ya que estas se han convertido en centros del crimen, añadió.
El pasado 24 de septiembre se conmemoró el Día del Reo en Guatemala, en una entrevista con este vespertino, las jóvenes del Centro de Orientación Femenina (COF), indicaron que la estadía en las cárceles era difícil; ellas argumentaron que para lograr reinsertarse a la sociedad, necesitaban que la población dejara de verlas como delincuentes y les dieran la oportunidad de ser vistas como personas.
Actualmente ocho mil ochocientas personas guardan prisión en los 19 centros carcelarios del país, entre hombres y mujeres.