Escasos avances en reducción de la mortalidad materna


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La mortalidad materna es un problema de salud pública a nivel nacional y mundial, que a pesar de considerarse una prioridad nacional, los esfuerzos realizados aún no han logrado una reducción de las cifras en este paí­s, según la información de la Secretarí­a de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN) y el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS).

Guatemala Agencia Cerigua

El documento “Estudio Nacional de Mortalidad Materna 2007”, presentado esta semana, revela que aunque se ha reportado una mí­nima disminución en los nivel de muertes ocasionadas por problemas en el embarazo, parto y posparto, aún existe un gran reto en el tema de aseguramiento de servicios que permitan ejercer el derecho de las mujeres a una maternidad saludable, así­ como a garantizar el acceso a servicios de salud de calidad, con enfoque de género y pertinencia cultural.

Las entidades subrayaron que la actual situación de mortalidad materna ubica al paí­s en el tercer lugar en América Latina y la velocidad de descenso de la misma es inferior al promedio de la región.

La Razón de Mortalidad Materna (RMM) en Guatemala es de 139 por cada 100 mil nacidos vivos, una cifra que es considerada elevada e inaceptable, tanto por el lento descenso que ha manifestado durante los últimos años en el paí­s, como al compararla con la de otros paí­ses.

Según el documento, elaborado por SEGEPLAN y el MSPAS, en un perí­odo de 11 años, 1989 al 2000, la reducción reportada equivale a un descenso anual del 2.75 por ciento, mientras que del 2000 al 2007 el descenso fue de 1.2 por ciento anual, situación que es preocupante.

MUJERES INDíGENAS LAS MíS AFECTADAS

Según la investigación, los elevados niveles de mortalidad materna que han afectado principalmente a mujeres indí­genas, rurales y pobres, por causas que son prevenibles e injustificadas.

Diversos análisis han demostrado que en los departamentos del altiplano que tienen mayor población indí­gena, concentran el mayor número de muertes maternas, mientras que en el departamento de Guatemala y la mayorí­a de regiones ubicadas al oriente del paí­s tienen los menores niveles.

Entre la población indí­gena, el estudio de SEGEPLAN y el MSPAS encontró que es más del doble de la que ocurre en la población no-indí­gena, además el 41.4 por ciento de ellas han fallecido es en sus propias casas y el 5.8 por ciento en tránsito, lo que significa que han muerto sin tener oportunidad de atención institucional.

Los departamentos donde se reportan más muertes maternas son Huehuetenango, Alta Verapaz, Quiché, Totonicapán, Baja Verapaz, San Marcos e Izabal; y donde menos se reportan son Zacapa, El progreso, Jalapa, Santa Rosa, Escuintla y Sacatepéquez. 

REGISTROS INSUFICIENTES

El informe subraya que el registro de mortalidad materna en el paí­s ha sido y es muy deficiente, como lo demuestran estudios previos como la Lí­nea Basal de Mortalidad Materna del 2000, que reporta un subregistro municipal de un 44 por ciento, dado a que los servicios de salud no disponen de información precisa ni oportuna sobre el tema y su distribución en la población.

Según las entidades encargadas de la publicación, cuando hay sistemas de registro civil completos y exactos, la mortalidad materna se puede medir y reportar periódicamente, pero en Guatemala existe una ausencia de esos sistemas, lo que obliga a las autoridades a realizar únicamente estimaciones basadas en una variedad de métodos, los cuales tienen sus limitaciones.

El documento revela que no se puede estimar los verdaderos niveles de mortalidad materna en el paí­s.

Según el “Estudio Nacional de Mortalidad Materna”, Guatemala cuenta con un marco institucional y legal que declara a la salud como un bien público y asigna al Estado la responsabilidad de velar por la misma, sin discriminación alguna y cuenta con leyes para la protección de la salud en general y la reproductiva en particular.

El Estado también es signatario de múltiples convenios y acuerdos internacionales que velan por la salud materna, entre ellos los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), sin embargo está lejos de alcanzar una de las metas más importantes que es la reducción de este flagelo en tres cuartas partes antes del año 2015.

El documento subraya que otro dato alarmante es que se están reportando muertes maternas en edades de 10 a 14 años, un rango que posee un razón de muerte materna de 219.1 por cada 100 mil nacidos vivos.

Finalmente, el estudio resalta la urgencia y necesidad de promover acciones para cambiar la situación de vulnerabilidad que viven las mujeres en Guatemala, un paí­s de alto riesgo para tener hijos e hijas.

BAJA VERAPAZ
Aumento


Lideresas de Baja Verapaz mostraron su preocupación por las nueve muertes maternas registradas en el departamento, principalmente en mujeres jóvenes, entre 19 y 30 años, que pudieron ser evitadas.

Odilia Pablo, representante de las organizaciones de mujeres ante el consejo Departamental de Desarrollo (CODEDE), dijo que la mayorí­a de las muertes maternas se reportan en los municipios de Cubulco y Salamá, por lo que unificarán esfuerzos interinstitucionales para emprender acciones que contribuyan a su reducción.

Como parte de los esfuerzos de las mujeres ya se cuenta con el Hogar Materno Infantil “Dulce Espera”, para que las embarazadas que estén próximas a dar a luz puedan hospedarse en el lugar, sin tener que regresar a sus comunidades; a la fecha han sido atendidas más de 69 mujeres, comentó Pablo.

Según las autoridades del írea de Salud, se están implementando estrategias para evitar estas muertes, sin embargo, no existen resultados favorables, ya que durante el 2010 hubo cinco casos y este año nueve; cuatro más.

Dalila de la Cruz, del Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva (OSAR) central, dijo a Cerigua que es importante determinar las causas de las muertes y mejorar la calidad de vida de la población femenina y sus familias.

Una de las debilidades detectadas por las lideresas es que la aplicación de los instrumentos para la recolección de datos no está completa, porque se debe incluir todo el historial de las pacientes y se les debe dar seguimiento a todos los embarazos en adolescentes.