Todo lo referente a escasez, afecta en demasía. Pero significa desesperación, angustia y mortificación, concerniente al agua. En nuestro lar, aquejado de limitantes dondequiera, la crisis del líquido vital, deteriora más la calidad humana, que ya se atraviesa desde hace considerable tiempo. Asumo que será grave en la cercana época seca, sin duda.
El caso en mención sobrepasa cualquier cálculo con cierto ingrediente optimista. Su extensión y el complemento implicación de rigor, así define la irregularidad actual, cosa seria. Cuota manifiesta y alarmante en materia responsabilidad tiene la superpoblación registrada, o no. Hay evidente desbalance, imposible cuadre a estas alturas ya avanzadas.
Suministro deficiente que sólo consiste en perforación de pozos, como solución mediática, genera enorme problema, ante la demanda desaforada poblacional. El recordatorio que los mantos friáticos van en menoscabo, debe siempre sostenerse, nunca tenga evasión por nada del mundo. La naturaleza se resiente, eso se refleja con una simple percepción real.
La escasez, repercute pronto en impacto severo a la economía familiar. Doblega sin piedad los raquíticos presupuestos hogareños cercanos a la vulnerabilidad. Por imperiosa necesidad esos segmentos carentes del agua entubada adquieren la misma por toneles. La prestación de tal servicio representa a diario tremendo desembolso que desbarajusta y orilla al descalabro.
Tras la escasez innegable, Empagua recurre a la adopción inmediata, de medidas indeseables pero inevitables, como el racionamiento zonal. Otros calificativos son ajenos al convencimiento general. Puesto que se constituye la verdadera realidad. Aun así quejas y denuncias señalan el hecho que llevan hasta semanas los afectados en demasía, de nada de nada.
Justificaciones sobre el particular también salen a luz, que no al final del túnel. Entre otros se apuntala que la red distribuidora del líquido vital es antigua y muy deteriorada (fugas internas). Entonces, manos a la obra mediante reinstalaciones debidamente planificadas, bajo criterio preferencial consistente en reducir al máximo las molestias en mención.
Inclusive la red destinada a la captación del líquido vital merece atención prioritaria, uno. Para contar en suma con la mejoría y actualización del servicio público. En la mesa de trabajo direccional y acciones concretas, resulta importante que prevalezcan propósitos bien intencionados en beneficio directo, lo más pronto, de pobladores que se mueren de sed.
Tampoco debe dejarse al margen un punto medular. Salvo que se tenga otro dato, desde la introducción del proyecto Xayá-Pixcayá, no ha habido algo más formal. Digno de tal envergadura hubo espíritu futurista, cuando la ciudad iniciaba un crecimiento en potencia. ¿De dónde traerla? Es difícil, tanto que redunda en intromisión de jurisdicciones municipales cercanas.
Hoy en día afluyen simultáneamente temas contradictorios. Uno, tocante a la urgencia que lleva el uso racional del agua. No desechar y malgastar el elemento natural de primer orden, que otras personas carecen de la misma, ni siquiera para las necesidades básicas del hogar, viene a ser el dos. Ambos son acreedores a un manejo humano por excelencia.
Existe por lo tanto una materia pendiente de recuperación urgente, pronta y cumplida, para enfatizar el caso, en manos de autoridades edilicias y con portada de Empagua. Mientras una inmensa mayoría claman a vos en cuello: ¡Agua!, ¡Agua! que atruena el espacio a modo de eco recalcitrante, en medio del ruido contaminante, harto dañino y dominante.
Hace falta, así mismo, el reordenamiento de usos y costumbres, en congruencia no soslayable con la época presente. Caracterizada, de paso, por el cambio climático que nos tiene en vilo; capaz en alto grado de comprobar una y otra vez, cómo vamos directo rumbo a la destrucción contundente del planeta Tierra. Digamos al unísono: «Â¡Sálvanos que perecemos!»