Escándalos en la Iglesia Católica


«Es necesario revisar el significado de la autoridad eclesiástica en relación a los delitos que pueden cometer en materia de derechos humanos.»

Padre Alberto Athié Gallo. Chicago, 2002.

Factor Méndez Doninelli

En la ví­spera del inicio de la cuaresma 2010, el Papa Benedicto XVI se reunió en el Vaticano con los Obispos irlandeses para tratar el tema de los abusos sexuales a menores de edad, cometidos por sacerdotes de esa localidad. El asunto de la pederastia en la Iglesia Católica no es nada nuevo; los delitos sexuales del clero contra menores son hechos graves que ocurren hace siglos, encubiertos y tolerados por las estructuras superiores eclesiásticas, incluyendo a las del Vaticano.

Según despacho internacional de prensa (La Hora 16-02-10), Benedicto XVI denunció la indiferencia de la jerarquí­a católica irlandesa, denigrada por actos de pedofilia cometidos por sacerdotes tapados por sus obispos y les pidió medidas «concretas» para «restaurar la credibilidad moral y espiritual de la Iglesia». El Papa calificó estos abusos de «crimen abominable» y de «grave pecado que ofende a Dios y hiere la dignidad de las personas creadas a su imagen y semejanza».

Un informe publicado en 2009 asegura que los responsables del arzobispado de Dublí­n, el más importante de Irlanda, «cubrieron los abusos sexuales cometidos por sacerdotes de la región contra cientos de niños durante varias décadas.»

Muchos han sido los casos denunciados por las propias ví­ctimas del clero abusador, por esos actos criminales la iglesia ha sido obligada a pagar varios cientos de miles de dólares en concepto de indemnización y resarcimiento. La conducta lasciva y lujuriosa de los curas es reiterada y por eso la Iglesia Católica está envuelta en múltiples escándalos.

Aunque pocos abusadores han sido llevados ante los tribunales civiles, juzgados y condenados por esos crí­menes, lo grave es que la gran mayorí­a de los responsables sigue impune, ocultos y/o protegidos, por lo que continúa el abuso sexual de niños y niñas. Los casos más sonados son los de los Estados Unidos, Australia, España, Francia, Alemania, Austria, Irlanda, Polonia y en América Latina, México, Chile y Argentina.

Para abundar en detalles recomiendo leer el libro «Pederastia en la Iglesia Católica» (Pepe Rodrí­guez. España 2002), quien afirma: «A un cura que abusa sexualmente de menores se le suele trasladar a parroquias cada vez más humildes -bajo la creencia de que la gente con escasos medios económicos y culturales soporta mejor los abusos, no tiene recursos ni credibilidad para enfrentar a la Iglesia-, aunque, cuando el escándalo comienza a estallar o amenaza con hacerlo, es muy común enviar al clérigo a otro paí­s. El destino más habitual es Latinoamérica.»

El asunto central del debate es que el fuero eclesiástico derivado del Código de Derecho Canónico obliga a encubrir esos delitos, sirve de paraguas de protección a los curas delincuentes para evitar juicios en el fuero civil conforme el derecho penal, ya que según el derecho canónico, los abusos sexuales contra menores de edad, son «pecados» y no «delitos», que es la figura por la que deben ser juzgados, considerando que además violan derechos fundamentales de la niñez, como el de vivir libre de toda forma de abuso y explotación sexual (Convención sobre los derechos del niño, ONU 1989).

EFEMí‰RIDES DE HOY: Se cumplen 28 años de la masacre cometida en 1982 por el ejército guatemalteco en la Esmeralda, Pueblo Nuevo, Ixcán, Quiché y los responsables aún no reciben castigo.