El escándalo de la leche adulterada con melamina se extendió a países de Asia y ífrica y provocó la renuncia del director de la agencia de control de calidad de productos de China, donde enfermó a decenas de miles de niños, de los cuales 104 se hallan en estado grave.
La magnitud de este escándalo costó el puesto al director de la agencia de control de calidad de productos, Li Changjiang, quien presentó su dimisión al gabinete, que la aceptó, según la agencia oficial de noticias China Nueva. Se trata del responsable de mayor jerarquía política que cae en la escalada de esta crisis de seguridad alimentaria.
Unos 53 mil niños tuvieron que ser atendidos en el país y 13 mil de ellos siguen hospitalizados -104 de ellos en estado grave- después de haber consumido leche adulterada con melamina, anunció el lunes el ministerio chino de Salud.
Ocho de cada diez víctimas de este escándalo, que estalló hace unos 10 días, tienen menos de dos años.
En el extranjero, varios países, sobre todo asiáticos y africanos, suspendieron las importaciones de leche china, e incluso de todos los productos lácteos de ese origen: Bangladesh, Birmania, Brunei, Burundi, Gabón, Japón y Tanzania.
Varios fabricantes ordenaron la devolución de alimentos, como la empresa nipona Marudai Food, que retiró miles de pancitos industriales fabricados con leche suministrada por Yili, una de las compañías chinas implicadas.