La primera es gracia, la segunda sin gracia y la tercera desgracia.
Del refranero popular
           Que un país como Guatemala, que bien puede encabezar la lista de los más violentos pretenda ser electo para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, suena a chiste de mal gusto.
Pero que encima de todo se base en la  «esperanza» de ser el único que presente su candidatura, mueve a risa por lo ridículo y a llanto por lo trágico.
Seguro  sólo se busca  continuar  la jugada política,  ir solos a las elecciones presidenciales, desacreditando  y  enviando a la cárcel  a cuanto oponente real o imaginario se le cruce en el camino, para lo que no escatiman esfuerzos ni recursos.
 Y por supuesto tampoco sugerencias, que claramente llevan nombre y apellido,  como la planteada por el presidente Colom de pretender ampliar el mandato de la CICIG para que investigue  los crímenes ocurridos durante el conflicto armado.
Claro que le interesan los que competen al Ejército, sin embargo, sería bueno que se investigaran los cometidos por los del otro bando quienes no solo intervinieron en la vida de las poblaciones, aprovechándose de su pobreza e ignorancia, violentaron su cultura, usaron a sus mujeres, comieron de sus cultivos y cuando  el Ejército incursionó en los poblados  pusieron pies en polvorosa, mientras los que en ellos confiaron esperaban ser defendidos, como les prometieron a su llegada.
Similitud muy clara entre muchos de los que en el pasado sirvieron de escalera para que el actual Presidente llegara al poder y hoy son perseguidos.
Una tasa de 90,31 muertes por cada 100 mil habitantes fue registrada en el departamento de Guatemala, en enero de 2009, Â lo que no nos enorgullece como ciudadanos.
Los conductores de autobuses continúan siendo asesinados, los campesinos engañados, los niños carecen de escuelas, pupitres, textos y maestros, y a ocho meses de que finalice el año , el gobierno dice no tener dinero para cancelar los compromisos de INAB, cumplirle a los campesinos, reconstruir los desastres del paso de la tormenta Aghata, pero igualmente, no hay carreteras nuevas, ni se reparan las antiguas, los artistas ya andan por la calle de la amargura, y  se les promete recortar más  el presupuesto.
Y por supuesto los secuestros, asaltos, robos y asesinatos están a la orden del día, mientras Colom amenaza porque los diputados quieran interpelar a sus ministros, para que los guatemaltecos por lo menos conozcamos sus excusas ante la incapacidad de realizar sus funciones.
Quizás lo mejor si sea solicitar una misión de paz para Guatemala, en donde hasta la esperanza está siendo asesinada.