Es de agradecer la ayuda de paí­ses amigos


Dada la penosa situación de descalabro económico-financiero que está afectando a Guatemala, los señores que gobiernan y también los dirigentes de entidades que, según se dice, realizan actividades de mejoramiento social, tocan «puertas» en las representaciones diplomáticas acreditadas aquí­ solicitando ayuda de los respectivos paí­ses.

Marco Tulio Trejo Paiz

Los Estados Unidos de América, la República de China (Taiwán), Israel, Japón, España, Italia, Francia, Alemania, entre otros paí­ses amigos que tienen conocimiento de los problemas que se afrontan sin mayores posibilidades de solución -al menos al presente- conceden, en el marco de la solidaridad internacional, la ayuda solicitada.

Nos hallamos en una época de «vacas flacas» y, por eso, las instituciones y dependencias del Estado, que incluyen las municipalidades, tropiezan con dificultades para hacer frente a la obra u obras que urgen las comunidades, las cuales, en su mayorí­a, siguen sufriendo las consecuencias de un atraso secular.

Hay entes estatales y municipales, así­ como de la llamada «sociedad civil», que han sido favorecidos con préstamos y valiosos donativos.

Según se afirma, las operaciones de préstamos y de ayuda (o donaciones) se hacen sólo a través de los canales gubernamentales. He ahí­ una rémora con la que tropiezan las entidades del sector privado.

Citaremos un ejemplo que ilustra en cuanto a la frustración que provoca la canalización de las cosas únicamente por medio de los cí­rculos oficiales.

La Colonia Cotió, de Mixco, departamento de Guatemala, necesita imperiosamente la obra de infraestructura que no han podido o no han querido dotarla a estas alturas del siglo XXI las autoridades edilicias, por lo que la Asociación Pro Mejoramiento Integral del mencionado lugar ha hecho gestiones ante dos embajadas de naciones asiáticas que, por el obstáculo ya explicado, han denegado los petitorios.

Mientras tanto, la comunidad de Cotió está como eternamente condenada a no contar con drenajes ni con calles y avenidas pavimentadas o adoquinadas, etcétera.

La comuna mixqueña, supuestamente carece de los recursos que se requieren para trabajar en beneficio de varios o muchos lugares de su jurisdicción y, por esa razón, abundan las «cenicientas» (léase colonias, aldeas, caserí­os y otros lugares en malas condiciones) en el municipio que, virtualmente, ha sido «tragado» por la capital.

¡Ojalá que, por lo menos en algunos casos de suma urgencia, la ayuda de las naciones amigas se «flexibilice» para atender los clamores de comunidades que no reciben el «favor» del papá Estado! Es lo que desean miles y miles de habitantes de los lugares abandonados por los siglos de los siglos…

Santo y bueno serí­a que los paí­ses amigos del nuestro hiciesen excepciones para que los sectores sociales que se encuentran en deplorable situación de estancamiento o atraso, tengan oportunidad de evolucionar positivamente al paso de los grises dí­as de la era moderna que estamos viviendo.

Y es de demandar del Estado el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales de trabajar por la superación de los diferentes lugares de la república no sólo en lo material, sino a la vez en todos los demás aspectos.

Asimismo, conviene apelar a la solidaridad y al apoyo de los paí­ses amigos, por conducto de sus representaciones diplomáticas, a efecto de que cooperen en la medida necesaria a solucionar, en orden prioritario, los problemas de las empobrecidas y abandonadas comunidades de este suelo centroamericano que, dicho sea con sinceridad, sabrán corresponderles con magnanimidad; por ejemplo, adjudicando nombres de los paí­ses o de héroes y otras relevantes y célebres personalidades de la historia.