Erdogan, aclamado por sus partidarios y Hamas


Una manifestación en Estambul, Turquí­a, apoyó a su primer ministro Recep Tayyip Erdogan, luego de que éste se refiriera al conflicto en Medio Oriente durante su intervención en el Foro de Davos. En las pancartas de la manifestación, se lee

La cólera del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, en Davos (Suiza), tras una acalorada discusión con el presidente israelí­, Shimon Peres, fue recibida hoy con felicitaciones.


El presidente de Israel alzó la voz y señaló con el dedo a Erdogan al preguntarle, durante un debate sobre Oriente Medio en el marco del Foro Económico Mundial, cómo reaccionarí­a si todas las noches cayeran cohetes en Estambul.

Al ser interrumpido cuando le respondí­a, hacia el final de este debate en presencia de Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, y de Amer Musa, secretario general de la Liga írabe, Erdogan abandonó repentinamente la sala, prometiendo no volver jamás a Davos. «Creo que no regresaré a Davos porque ustedes no me dejan hablar. El presidente habló 25 minutos, y yo sólo tuve la mitad», exclamó indignado.

Más tarde, Peres «lamentó el incidente» durante una conversación telefónica, dijo Erdogan a la prensa cuando regresó a Turquí­a. Por su parte, la presidencia del Estado en Israel desmintió categóricamente que Peres hubiera presentado excusas ayer a Erdogan, como anunció la agencia turca Anatolia. «Esa afirmación carece de todo fundamento», declaró la portavoz de la presidencia, Ayelet Frish.

El rarí­simo gesto que tuvo lugar en el selecto recinto del Foro Económico Mundial provocó reacciones en Turquí­a. La oposición le reprochó a Erdogan lo que consideró un acercamiento a al movimiento islamista Hamas, que controla la Franja de Gaza, en detrimento de Israel, el principal aliado de Ankara en la región. «Erodogan arruinó el prestigio internacional de Turquí­a. Apoyar la causa palestina es una cosa, pero respaldar a Hamas es otra», comentó Onur Oymen, vicepresidente del principal partido de oposición CHP, en el canal de información NTV. «Erdogan se presentó como el portavoz de una organización considerada terrorista», indicó este ex embajador y número dos de la diplomacia turca.

A su regreso a Estambul, Erdogan quiso justificarse. «Yo no soy un jefe de tribu, soy el primer ministro de Turquí­a. Hice lo que debí­a hacer», afirmó.

Al ser criticado por su falta de delicadeza frente a un dirigente de 85 años, galardonado con el Premio Nobel de la Paz, Erdogan respondió: «yo no vengo de la diplomacia, soy un polí­tico».

En cambio, su gesto fue recibido con agrado por sus partidarios en Turquí­a y fue comentado con grandes titulares por la prensa árabe.

Hamas saludó el gesto de Erdogan, rindiendo «homenaje a la valiente posición del primer ministro turco», según indicó el portavoz de esta organización islamista, Fawzi Barhum, en un comunicado. «Consideramos su salida de la sala como una expresión de apoyo a las ví­ctimas del holocausto perpetrado por los sionistas», agregó.