La Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) licitó un proyecto de pavimentación de patio para vehículos nuevos por Q33.5 millones y lo adjudicó a una empresa que tiene menos de cinco años de haberse constituido. El proceso tendría poca transparencia y bases habrían estado dirigidas.
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Según las bases, se necesitarían al menos cuatro años de presencia en el mercado y proyectos ejecutados iguales, similares o superiores al mismo por al menos Q100 millones para demostrar la experiencia y ser la beneficiada con el proyecto, además de haber sido ejecutados desde 2004 a la fecha.
La empresa ganadora del concurso, Corporación de Ingenieros Constructores, Sociedad Anónima (Coinco), según Guatecompras, se constituyó en mayo de 2008 y fue en 2010 cuando obtuvo su primer contrato con el Estado, por Q25 mil 350. Sin embargo, durante el presente año, la empresa fue adjudicada en otro proyecto del Ministerio de Comunicaciones, por hacer trabajos de mantenimiento en el techo del aeropuerto internacional La Aurora por Q2.9 millones.
Además, obtuvo otro contrato con la Municipalidad de San Marcos por Q328 mil 572.09 a inicios de este mes y fue el 11 de octubre pasado cuando le fue adjudicado el contrato de pavimentación de un patio para carros nuevos en el Recinto Portuario de EPQ por Q33.5 millones.
Sin embargo, con esta adjudicación, la empresa Coinco llega a Q36.8 millones de los Q100 millones requeridos por las bases.
BASES DIRIGIDAS
Marvin Flores, de Acción Ciudadana, dijo que, aunque la EPQ utilice la Ley de Compras y Contrataciones del Estado, no es algo que deba aplaudirse porque es su obligación. Agregó que el proceso tiene 16 inconformidades que podrían reflejar que las bases de licitación de ese evento habrían estado dirigidas.
Resaltó que aunque no podría asegurar que exista corrupción en el proceso, el hecho de cómo se concedió el usufructo de una fracción de los terrenos de la portuaria a Transporte de Contenedores Quetzal (TCQ) y que este proceso de licitación se ha hecho varias veces pero modificando las bases, contribuyen a pensar que se carece de transparencia en las actividades de esa portuaria.
Flores reiteró que “lamentablemente la EPQ, aparte de la gran duda del contrato de usufructo para la construcción de una nueva terminal de contenedores, no es la primer caso donde la portuaria se ve involucrada en algún tipo de contratación poco transparente”.
En ese sentido, el experto agregó que “es un hecho que los requisitos que a veces llevan las bases de licitación, no solo en este proceso, pareciera ser que están dirigidos y de alguna manera excluyen a un buen grupo de empresas”.
Se exigen requisitos “que son muy específicos”, pues tratan de “limitar la libre participación de oferentes” que se traduce en escasez de ofertas y de eliminar a posibles competidores y “a la larga eso hace que la portuaria reciba menos ofertas y seguramente mayores precios y no necesariamente de la mejor calidad”.
El proceso del proyecto de pavimentación del patio para carros nuevos dentro del recinto portuario se habría realizado en varias ocasiones durante el año, pero cada vez que se corregían las bases se agregaban nuevas limitantes, dijo Flores, y desde 2005, la EPQ tiene 167 inconformidades en los proyectos de licitación, de las cuales, 62 se han dado durante 2012.