EPM: el ejemplo Paisa de los servicios públicos


Edgar-Balsells

El grupo denominado EPM (Empresa Pública de Medellín), es ahora el amo y señor de la distribución y comercialización de la energía eléctrica en el área metropolitana de Guatemala y departamentos centrales. Se trata de un monstruito público-municipal que debiera ponernos a pensar qué se ha hecho mal aquí en materia de servicios públicos.

Edgar Balsells


Cuando a mediados de los años noventa, terminando el gobierno de Vinicio y comenzando el de Serrano se hablaba de los onerosos subsidios al INDE, de las pérdidas de EMPAGUA, y de las privatizaciones, varios de nosotros sugeríamos en esos menesteres una redefinición del esquema de las empresas públicas, incorporando incluso propuestas que tenían que ver con el robustecimiento de la Bolsa de Valores y la participación accionaria de los trabajadores.

Años antes, en la Maestría de Administración Pública del INAP, propusimos el replanteamiento de los holding públicos, conjuntamente con una renovada visión del municipalismo, a través de la participación en esquemas mixtos, y siempre buscando una visión de planeación de largo plazo. Pero dominaron los abogados creadores de los patrimonios unitarios y el desmantelamiento!

El neoliberalismo rampante de esos años no dejaba ver el bosque, sino más bien los árboles, aislados unos de otros, y se creía en las “privatizaciones totales” y en la entrega de bienes a sociedades anónimas privadas, bajo un esquema miope de manejos públicos y municipales  comandado por sociedades anónimas al estilo de LUCA, S.A.

Los colombianos lo hicieron de otra manera: a pesar de su violencia rampante, la herencia de partidos políticos más estables y sobre todo de una visión liberal-política que ha dominado su espectro político, han tenido una concepción mucho más congruente con la lógica y el sentido común que la de  nuestras élites políticas que, con partidos débiles y enclenques como el MAS de Serrano Elías comenzaron a balcanizar el tema de lo público con sociedades anónimas de 5,000 quetzales de capital.

Y ahora, estos mismos privatizadores que están arrimados en las sociedades anónimas creadas para ofrecer negocios al Estado guatemalteco, se topan con ese monstruito como el que recientemente adquirió la Empresa Eléctrica de Guatemala que viene de un país, en donde las cosas crecieron gracias a una inversión institucional.

La Empresa Pública de Medellín -EPM- es una mezcla del INDE y Empagua, y es líder en materia de generación eléctrica en su país de origen, teniendo bajo su cargo 36 centrales hidráulicas, 4 térmicas y un parque eólico. Proviene de la fusión de servicios de agua, alcantarillado y electricidad brindados a la ciudad de Medellín, y es una de las mejores empresas públicas de América Latina, contando además con un muy ambicioso plan de expansión, que incluye la conquista de Centroamérica en los negocios de su ramo. En Guatemala, por ejemplo, la toma de EEGSA y su rentable comercializadora COMEGSA, le significó a EPM una erogación de 635 millones de dólares.

EPM se encuentra bajo asedio en el área metropolitana de Medellín, en donde los dirigentes populares se preguntan, qué está haciendo esta empresa tan rentable, metiéndose en Centroamérica, mientras que por esos lares hay  barrios populares sin energía eléctrica ni alcantarillado, y que sufren de carencias del vital líquido. Deben lidiar entonces con electricidad, agua y alcantarillado, actividades todas estas que aquí se parcelaron y descremaron a costa de los contribuyentes y consumidores.