“La Historia, no existe, solo las historias”. Miguel de Unamuno.
Mes de la patria, el azul y blanco llenan nuestras calles, caminos y carreteras. Resuena el Himno Nacional en escuelas, estaciones de radio, en los parques y plazas, y los estudiantes desfilan engalanados con uniformes especiales para la ocasión.
Así es, estamos conmemorando la Independencia de la Patria, que en el cada vez más lejano 1871, se desligó de la España descubridora y conquistadora y que al paso de los siglos aún mantiene su presencia de mil formas.
Y sin embargo, esa patria de la que conmemoramos su emancipación social, política y económica, es dependiente ahora del crimen, del narcotráfico del sanguinario pandillerismo, peor que en los años de la guerra. Y para muestra sólo basta analizar algunos hechos de los últimos días. ¿Recuerda el caso de los pandilleros que asesinaron a la madre y a sus adolescentes hijas, desmembrándolas y tirando luego sus partes a pozos ciegos en Santa Catarina Pinula, en donde fueron encontrados por el Ministerio Público? Y ¿qué hay del “Palidejo?, ese criminal acusado de ordenar la muerte del cantautor Facundo Cabral, que pretende internarse en un hospital privado porque dice: “ estar enfermo y teme morir en la cárcel”.
Los hospitales, por supuesto, se han negado a recibirlo, pues temen que se fugue y que en el centro asistencial se den incidentes armados con saldo que no podemos saber, pero que seguramente serían funestos.
Y qué decir de los distribuidores de combustibles, que aumentaron el valor del galón de gasolina, llegando en el interior del país, a Q40.00. A otros niveles, los “estudiantes “que se oponen a la reforma educativa, siguen, en este septiembre, rechazando la misma para que no se convierta en realidad, y nuestro país siga cargando el rezago educativo de antes de la colonia, con la variante que ahora, los están capturando.
Y la madre que dio muerte a mordidas a su pequeña hija. Y los acribillados a balazos en las faldas del “Volcán de Agua”, Ya en el presente año los femicidios se elevan a más de 500.
Independencia patria, o dependencia del crimen. Tiempos difíciles para los guatemaltecos en el mes de la emancipación de la Corona Española.
Sin embargo, es el tiempo de la reflexión para fortalecer nuestra sociedad, proteger a la familia y hacer crecer a la patria, demostrando nuestra fortaleza ante la embestida del crimen, los precios altos y la pérdida de los valores. Para ello solo debiéramos poner en práctica la frase de Arjona: “Yo quiero cambiar para cambiar lo que no quiero”.