Entre la espada y la pared (I)


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El título primero de la Constitución Política de la República de Guatemala se denomina: “La persona humana, fines y deberes del Estado”. En el capítulo primero, integrado por dos únicos artículos, la Carta Magna indica: “Artículo primero, protección a la persona, el Estado se organiza para proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del bien común”. “Artículo segundo, deberes del Estado. Es deber del Estado garantizarles a los habitantes de la República, la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona”. Estos categóricos preceptos son para todos los habitantes del país.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Actualmente y salvo prueba en contrario, nuestra población es de alrededor de 15 millones de personas. La mayoría de ellos radicados en centros urbanos. De los 334 municipios que integran el país, la zona central; es decir, el municipio de Guatemala, Mixco y Villa Nueva son los de mayor densidad de población y sumados con el resto de municipios del departamento de Guatemala, son el domicilio y el lugar de trabajo de más o menos el 40% de los habitantes del país. Todos los habitantes de nuestra nación requieren para una mejor vida los servicios públicos: agua, luz, teléfono e infraestructura, sin ellos es muy difícil la vida moderna y más difícil aún el desarrollo económico y social.

En la actualidad, la mayoría de servicios públicos, especialmente luz y teléfono son proporcionados por empresas privadas, en el caso de la luz la generación de esta energía se encuentra dividida en generación hidráulica, generación a base de derivados de petróleo, incluyendo carbón, generación térmica, eólica y solar.

De todos los medios de generación, la generación hidráulica es la menos cara y si por alguna circunstancia la hidroeléctrica de Chixoy se paralizara, inmediatamente, alrededor de un 30% de quienes tienen a su disposición el servicio de luz eléctrica dejarían de tenerlo y quienes pudieran conservar el servicio tendrían un sustancial aumento por el costo y precio que implica la generación por otros medios no hidráulicos.

En Guatemala existe en muchos municipios potencialmente la posibilidad de instalar hidroeléctricas de diferente tamaño, algunas por su envergadura requieren que se hagan presas o represas, lo que implica inundar parte del territorio; otras, llamadas a filo de agua, utilizan el caudal de los ríos y en parte hacen que el agua pase por túneles o ductos que llegan a las turbinas o plantas de generación hidráulica, donde el agua después de haber sido utilizada vuelve al cauce del río sin prácticamente merma.

Los estudios en cada una de estas hidroeléctricas señalan el impacto ambiental y los efectos de instalar todo lo que conlleva una planta generadora de electricidad en cada uno de los municipios. Toda la energía que se genera es trasladada mediante líneas o cableado a subestaciones que a su vez lo incorporan a la red nacional, red que es utilizada, operada y mantenida por tres empresas distribuidoras que comercializan esa energía, tanto de forma domiciliaria, urbana y extraurbana, como de forma industrial.

Sin energía eléctrica suficiente y a precios razonables, el país en su conjunto y los municipios en particular no pueden desarrollarse, lo que implica menos fuentes de trabajo y menos productos de consumo doméstico y/o de exportación, así como más altos costos de producción en comparación a otros países cuya fuente y precio de luz eléctrica es más barata.

¡Guatemala es primero!

Continuará.