Entre apatí­a y esperanza por renuncia de Castro


Una persona camina frente a un grafito en La Habana, Cuba, paí­s que se alista a elegir a su nuevo presidente el próximo domingo.

Dirigentes de la ilegal oposición interna en Cuba reaccionaron entre la apatí­a y la esperanza de cambios frente a la renuncia de Fidel Castro a ser reelecto presidente de Cuba, anunciada este martes en un histórico mensaje en la prensa.


«Es la consolidación de Raúl Castro ya definitivamente (…) y eso abre más esperanzas que se empiecen a hacer los cambios que tanto queremos», dijo el economista Oscar Espinosa, un ex preso polí­tico liberado por razones de salud.

Para el activista de los derechos humanos, Elizardo Sánchez, en la noticia «hay más titular que sustancia», pues duda de que Castro abandone el «escenario polí­tico» y las reformas que se aplicarí­an son «cambios para que todo siga igual».

«No espero ningún impacto positivo de la situación desde el ángulo de los derechos humanos», añadió.

Vladimiro Roca, hijo de un dirigente histórico del Partido Comunista -ya fallecido-, estimó la renuncia como «lo más sensato», pero advirtió que «en año y medio sin Fidel no ha habido cambios y ahora no va a haber cambios tampoco».

En su mensaje, Castro, quien convalece hace 19 meses de una enfermedad intestinal que lo llevó a ceder el poder temporalmente a Raúl, comunicó a los cubanos que «no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe», en la elección que debe hacer el Parlamento el domingo.

Roca restó importancia a que Castro conserve el cargo de primer secretario del gobernante Partido Comunista, pero Sánchez estimó que eso puede llevar a una situación semejante a la de Mao Tse Tung en China o Kim Il Sung, en Corea del Norte.

El abogado René Gómez se consideró «discretamente optimista», pues estima una «obscenidad» reelegir a Castro incapacitado, y que ya no hay pretextos para seguir «demorando los cambios sustanciales que el paí­s necesita».

El opositor democristiano Oswaldo Payá, Premio Sajarov-2002 del Parlamento Europeo, consideró el anuncio de Castro «de mucha trascendencia» de cara a las reformas que espera la población.

«El pueblo quiere cambios y cambios deben significar derechos, reconciliación y darle la voz al pueblo, una nueva ley electoral, nuevas elecciones y los espacios para que esta nueva etapa pueda ser definida en paz y soberanamente por todos los cubanos sin exclusión», dijo Payá a la AFP.

«Es la confirmación de su incapacidad fí­sica y mental», dijo el médico Darcy Ferrer, que opinó que «esto debe ser un mensaje para la disidencia de que no se puede permitir sucesión, esto nos obliga a seguir empujando en busca de una transición hacia la libertad y la democracia».

Castro reconoce en su mensaje que traicionarí­a a su conciencia si acepta un cargo que requiere «movilidad y entrega total que no estoy en condiciones fí­sicas de ofrecer».

Por su parte, el socialdemócrata Manuel Cuesta consideró que la isla «comenzará a normalizarse como paí­s después de esta decisión» de Castro, que calificó de valiente por «mirar a la realidad y darse cuenta de que Cuba necesita otro rumbo y que Cuba ha cambiado».

«Esta renuncia responde a esa percepción de que ya Cuba no es la misma», agregó Cuesta.

Los opositores, considerados por La Habana como «mercenarios» de Washington, acusan al Gobierno de Castro de represión y de mantener a unos 240 presos polí­ticos.

En una carta abierta, la opositora de lí­nea dura Marta Beatriz Roque, pidió al número dos del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, quien llegará el miércoles a Cuba, que interceda por los presos y el «cese de la represión».

Cambios


El senador republicano John McCain, favorito para ser el candidato de su partido a la Casa Blanca, exhortó este martes a Estados Unidos a «ayudar a acelerar el despertar de la democracia en Cuba», tras el anuncio de Fidel Castro de renunciar a ser reelegido en la presidencia.

«Estados Unidos puede y debe ayudar a acelerar el despertar de la libertad en Cuba», afirmó McCain, partidario de mantener el embargo contra la isla y quien recibió el apoyo de los principales representantes polí­ticos del exilio cubano en Florida, como el senador Mel Martí­nez, cercano al presidente George W. Bush.

«Los cubanos han esperado demasiado», añadió el precandidato, que encabeza con amplia ventaja de delegados las primarias republicanas para designar al candidato a la sucesión de Bush en las elecciones presidenciales del próximo 4 de noviembre.

Para McCain, que ganó las primarias en Florida a fines de enero, la renuncia de Castro no significa que «la libertad para los cubanos esté al alcance de la mano, ya que los hermanos (Fidel y Raúl) Castro tratan claramente de aferrarse al poder», dijo.

«Por esto debemos presionar al Gobierno cubano para que libere a todos los prisioneros polí­ticos sin condiciones, legalice todos los partidos polí­ticos, los sindicatos, la prensa libre y ponga fecha a unas elecciones que sean observadas por la comunidad internacional», declaró.

Con su decisión, Castro deja el camino despejado a Raúl para ser electo presidente, sin que se descarte una eventual sorpresa -según analistas- en el caso de que el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años, asuma como cabeza del Estado instalando una nueva generación en el poder.

Estados Unidos somete a Cuba a un embargo desde 1962. Bush lo reforzó en 2004.