¿Cuándo se inicia esta enseñanza? Fui criticado cuando no puse uniforme de diario, ni de gala, en la institución educativa que tuvimos hace unos años. Mi argumento fue, y sigue siendo, que no se pide a los jóvenes que empiecen a tomar decisiones cuando se gradúan de secundaria, han cumplido los 18 años, la edad de sacar su DUI y de elegir mediante el voto. A esa edad ya deben saber tomar decisiones serias. ¿Cómo aprenden a tomarlas? Cada mañana, cuando el niño se viste, aunque tenga dos o tres camisas, tiene que decidir cuál va a ponerse; igual por cada prenda de vestir. Lo mismo sucede por ciertos días a la semana y para ciertas ocasiones. En la misma institución educativa, en secundaria, tuvimos la norma de que una vez a la semana, los varones llegaban vestidos con traje completo y corbata, y las señoritas con falda o vestido y medias. Las razones fueron dos: 1. Tomar la decisión de escoger qué ponerse y 2. Que hay ocasiones en las que hay que vestirse formalmente y saber comportarse de acuerdo, durante un período de tiempo. No se les puede hablar a los niños y a los jóvenes, de vez en cuando, sobre cómo deben tomar decisiones sino que hay que permitir que tengan las oportunidades de hacerlo en forma continua. Eso quiere decir que hay que iniciar el proceso a temprana edad y continuar reforzando en forma positiva cada vez que el niño hace una decisión año tras año, no sólo en la escuela sino en la casa también. Un ejemplo es el siguiente: Para Navidad mi hijo y familia vinieron de estados Unidos por una semana. Sus hijos, Lourdes y Matías están acostumbrados a tener ciertas responsabilidades en su casa. Observé que al terminar de comer Matías, de 18 meses dice: «Done», se limpia la boca, agarra su plato y vaso, los lleva a la cocina y estirando todo lo que puede su bracito, los pone en el lavaplatos. í‰l decidió el primer día llevar el plato primero y luego volver por el vaso; al día siguiente, lo vi decidir llevar los dos juntos y luego volvió por los cubiertos. Así es dónde y cómo se inicia, en la familia, la enseñanza de la toma de decisiones que luego sigue en la escuela, desde preprimaria y en adelante. Es la planificación del maestro, en las actividades que programe y en la metodología usada, lo que da las oportunidades a los niños para ser responsables y les enseñan a tomar decisiones desde los primeros grados. Muy importante en la enseñanza de la toma de decisiones es estar bien informado, tener suficientes datos e información sobre el tópico que está pensando o trabajando. En la escuela, desde temprana edad, eso depende de una metodología que «saca» el conocimiento previo, que permite que el niño pueda imaginar, que le permite investigar y que pueda descubrir nuevos conocimientos porque ha tenido la posibilidad de usar un proceso que incluye intuición y razón, haciendo preguntas para obtener mucha información y luego poder tomar decisiones. Todo lo que se hace en la familia y en la escuela es preludio para lo que a los niños les espera cuando salen a una sociedad más compleja y más corrida ahora y en el futuro con toda la tecnología que nos espera; en una palabra: CAMBIO. Deben estar preparados a tomar decisiones rápidas y bajo presión. La base del liderazgo es una administración de anticipación, estar siempre un paso adelante. No permitir que las cosas lleguen a estallar en crisis antes de prestarles atención y tener que tomar decisiones. Este siglo es tan especializado que es imposible consultar la opinión de una persona para tener suficiente información antes de tomar una decisión. Imagínense la cantidad de personas necesarias, con especialidades en cada campo profesional/comercial para realizar una actividad hoy día. Es indiscutible que estamos hablando de que los expertos cubren un área pequeña, tal y como un médico que se ha especializado en operar únicamente a niños menores de una semana de nacidos o cirujanos que operan solamente la mano. En general, los niños de hoy, en el futuro tendrán que ser muy hábiles en comunicación porque tendrán que trabajar con una serie de expertos y especialistas para poder funcionar y especialmente para lograr el éxito. El grupo puede ser más inteligente que el individuo, por eso el aprendizaje y la práctica en el aula, de la colaboración en los años escolares, es esencial para que más tarde la persona pueda formar parte de un equipo y poseer las habilidades de comunicación y el afán de colaboración. La buena toma de decisiones no es accidental. La colaboración y el trabajo en equipo, implican decisiones compartidas. Ahora y en el futuro, la responsabilidad de las acciones de una organización, recaen sobre un equipo y no sobre una persona. Los seres humanos tienen la habilidad de reconocer patrones en información, de sacar inferencias de esa información, formular nuevas hipótesis y proponer posibles soluciones a situaciones únicas. Es tiempo de enseñar a nuestros hijos a tomar decisiones.