Enseñanzas de vida


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La vida es una escuela que nos presenta conocimientos y verdades. Es una oportunidad de adquirir éstos. Hay quienes gozan de la facilidad de aprender dentro de ella, pero existe diversidad de personas que prefieren seguir con sus propias preconcepciones y sus estereotipadas maneras de observar el mundo. Aunque la existencia les provea de lecciones de vida, son incapaces de doblegarse ante las mismas.

Dra. Ana Cristina Morales


Me cuesta entender cómo una persona por arriba de la tercera edad, con experiencias dramáticas en su vida,  a quien la vida en realidad, le ha dado muchas ventajas en lo que se refiere a su vida material, familiar, a logros de éxito profesional, económico y social,  le interese provocar el malestar en otras personas, busque la ridiculización de las mismas y se exponga con una actitud de un valor casi insolente y vanidoso ante la vida y ante los demás.

Mi respuesta personal, es que esta persona puede llegar a morir de vieja y aun así no aprender de la vida.  Porque si algo nos enseña ésta es que para vivirla y disfrutarla, para convivir con los demás, para trascender de uno mismo, para lograr un contacto con lo más noble de la naturaleza humana, hemos de vivir con humildad.  Esta última palabra puede ser vista de manera incorrecta y tal vez,  concebir la misma,  como la pérdida de la dignidad. Pero la verdad es que no.  Se puede ser humilde y al mismo tiempo digno.

La vida nos enseña a que como seres humanos no somos infalibles, todos podemos cometer errores.  Pero la ventaja de cometerlos es que también podemos aprender de los mismos. Tomar una mayor conciencia de la vida y de nuestra relación con ella y con los demás. Y esto no es precisamente agachar la cabeza.  Si no que, acceder a una actitud de apertura ante las enseñanzas que la existencia nos brinda, como nuevas posibilidades y encuentros con nuestros semejantes.

Mientras con la actitud contraria ante la vida, no el orgullo sino la soberbia, que significa buscar la superioridad ante los demás, nos convierte en personas tiránicas y críticas. Nos interesa más impresionar a la gente, que llegar a contactar con nuestro propio ser, aceptarnos y aceptar a los otros.

Se dice que ser humilde es permitir que cada experiencia de vida nos enseñe algo y desde esa perspectiva los miedos y sufrimientos se desvanecen o se hacen más llevaderos. Es una consecuencia lógica de pensar, porque mientras más soberbios nos encontramos viviendo la vida, en más alturas inimaginables nos ubicamos y entonces… Si caemos de allí, reverendo cocazo nos vamos a dar.

Respecto a la humildad, me gustaría mencionar algunas citas:

Santa Teresa de Ávila -“En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión más correcta de la realidad”-

Ernest Hemingway –“El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”–

Agatha Christie –“Cuando no hay humildad, las personas se degradan”–

En realidad todos deseamos una palabra de consuelo cuando las cosas no han salido bien y la comprensión de los demás.  Deseamos que la gente se fije más en lo positivo de nuestro ser que en lo negativo. 

Poder vivir en cordialidad y paz interior  con nosotros mismos y con nuestros semejantes. Y siendo humildes esto se hace más sencillo y fácil.  La vida nos brinda la elección de qué clase de personas deseamos ser, es nuestra responsabilidad tomar la decisión.